- Juchitán, semidestruido
Cuauhtémoc Blas
Semidestruido el palacio municipal de Juchitán, semidestruida su iglesia católica de San Vicente Ferrer, semidestruida su simbólica escuela “Centro Escolar Federal Juchitán”, semidestruido el centro de la mítica ciudad de Juchitán, centro que cual campo minado ya casi nadie habita. Pocas casas están con gente, menos los departamentos y mucho menos los negocios.
Hace unas horas un pequeño edificio de derrumbó por completo por ahí; platicamos con uno de los dueños de otro edificio que parece intacto, pero no es así, “tendremos que demolerlo —dijo—, ya no sirve”.
De pronto se instala la certeza de que todas esas oficinas y edificios del centro serán demolidos. Pero no sólo el centro, en todo Juchitán hay decenas de casas caídas en cada cuadra, centenas por sección, agencias, colonias y fraccionamientos. Son unos 53 asentamientos humanos densamente poblados.
¿Son 5 o 10 mil casas dañadas?
La autoridad municipal que, apenas está por organizarse para hacer frente a la contingencia, ofreció la cifra de cinco mil casas destruidas o afectadas al presidente Peña Nieto, se quedó corta. En Juchitán hay unas 25 mil casas, dato conservador al considerar que hay ese número de contratos del servicio de agua potable.









