Friday, 08 de May de 2026
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REPORTAJE >> Torres Valdez, el rector que todo lo compra

Torres Valdez, el rector que todo lo compra

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El actual rector de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca se ha ufanado en diversas ocasiones de ganar todas las elecciones en las que ha participado dentro de la Máxima Casa de Estudios de los oaxaqueños, con un método infalible: ofrecer a los estudiantes buenas calificaciones y acreditarles sus materias, prometer a los profesores pagarles mayores horas de trabajo y promociones en las diversas unidades académicas, y otorgar mas prestaciones salariales y otras prebendas a los trabajadores. “Yo nunca he perdido una elección y no perderé esta”, sostiene.

No por nada un factor determinante para ganar una elección para la rectoría lo es la cooptación de los jóvenes estudiantes de las escuelas preparatorias y los alumnos de nuevo ingreso, los menos informados, a quienes se puede comprometer con su voto, con la amenaza de reprobarlos y culminar así su sueño de cursar estudios profesionales.

Los estudiantes son el factor que determina la elección, por su número y, por tanto, son ellos quienes se convierten en el voto cautivo por diversos métodos.

Amén de que en periodos electorales aumenta considerablemente la matrícula en algunas unidades académicas, se incorpora a gran cantidad de nuevos catedráticos y los estudiantes obtienen las mejores calificaciones.

Viejas y sucias prácticas

Sin embargo, debemos reconocer que estás prácticas no son nuevas y que, por el contrario, han marcado los procesos electorales universitarios desde hace 24 años, cuando se promulgó la Ley Orgánica de la universidad que continúa vigente.

Desde entonces los procesos electorales universitarios no ha sido más que una mala copia de los procesos que imperaron hasta el 2010 en la entidad, para la elección de nuestros gobernantes.

La compra del voto, la coacción a los electores a través del porrismo, el robo de urnas, la violencia y los acuerdos entre los grupos para repartirse la administración y sus recursos, han marcado el rumbo y el destino de nuestra universidad.

Con resultados no siempre favorables. Para nadie es un secreto que la UABJO vive hoy una profunda crisis institucional, con grave incidencia en la formación académica de miles de estudiantes oaxaqueños. 

La universidad “forma” hoy estudiantes que tienen poca recepción en el mercado laboral público y privado, precedidos de una fama de deficiente formación profesional, ética y social. Son “porros” señalan con desdén donde quiera que solicitan empleo.

Los profesores carecen de un sistema que les permita mejorar su formación profesional para reproducir este aprendizaje en sus centros de trabajo.

Universidad sin academia

Los catedráticos se forman por su cuenta, con sus propios recursos y disposición de tiempo, pues la universidad no cuenta de un proceso formativo permanente, estimulante y profesional. En un mundo en permanente transformación y competencia, no actualizarse representa estar condenado a mantenerse siempre a la zaga.

Mientras los trabajadores cumplen con la vieja consigna: la universidad hace como que me paga y ellos como que trabajan. Lo peor es que producto de este proceso electivo los rectores carecen de legitimidad y legitimación.

Legitimidad porque no proviene de un proceso apegado a la ley. El Reglamento de Elecciones de la UABJO, capitulo séptimo, Disposiciones Generales, en su apartado 2 establece: Bajo ninguna circunstancia los candidatos (a rector) podrán realizar rifas o fiestas, ofrecer becas y dádivas económicas, ni mucho menos intimidar o condicionar a los electores para que sufraguen por determinado candidato.

Sólo podrán entregarse como obsequios alusivos a la campaña electoral, aquellos cuyo costo sea equivalente o menor al de un salario mínimo diario vigente para la zona económica, lo que en la práctica es letra muerta.

Rector de cúpulas

Legitimación porque no representan los intereses de la comunidad universitaria, es decir estudiantes, académicos y trabajadores; por el contrario, son producto de la decisión del gobernante en turno, de los grupos de poder estatales o, en su defecto, de los grupos al interior de la misma universidad. En consecuencia el rector no oye, no habla y no ve a los universitarios.

Su administración se desarrolla con tintes autoritarios, dialoga con quien quiere, pacta con quien es de su interés, toma decisiones en función de sus conveniencia personal o de grupo, pero pocas veces éstas decisiones reflejan una preocupación por el desarrollo institucional.

Como en el proceso electivo de los gobernantes estatales, bajo este sistema a la UABJO le han tocado buenos rectores, regulares y pésimos, con todo lo que ello significa para la educación de los jóvenes y el desarrollo de la propia comunidad universitaria.

Este comportamiento unilateral, autoritario y sectario ha generado los mayores conflictos a la institución: huelgas, tomas de sus instalaciones, procesos electorales violentos por la disputa de las direcciones o cargo administrativos de las unidades académicas, opacidad en la gestión y administración, una pésima relación laboral, falta de transparencia en la aplicación del presupuesto asignado a la universidad, entre otros muchos etcéteras.

En todo caso vale la pena preguntarse si la actual situación de la UABJO está directamente relacionada con su forma de elegir a sus autoridades o no.

Legislación peligrosa

Si el artículo 20 de la Ley Orgánica de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, que precisa: Los integrantes de la Comunidad Universitaria ejercerán el voto uninominal, libre, directo y secreto, lo cual favorece el fraude electoral, el voto corporativo y el porrismo. Pero además la sujeción de la política educativa universitaria a intereses partidistas, personales o de grupo.

Así no es casual que el promotor de la reforma a la Ley Orgánica de la UABJO en 1998 haya sido el ex rector Abraham Martínez Alavez, uno de los actuales “caciques” políticos universitarios, cuyo grupo ha sido decisivo en la designación de los dos últimos rectores universitarios, porque a los otros, hay que decirlo, los nombraron los gobernadores en turno.

Urge nueva Ley Orgánica En este contexto, sin duda, es indispensable impulsar una nueva Ley Orgánica de la Universidad, que permita discutir a los integrantes de la comunidad universitaria y la propia sociedad, la pertinencia de modificar el proceso de elección del rector.

Los ejemplos de la Universidad Nacional Autónoma de México, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, la Universidad Veracruzana, la Universidad Autónoma de Sinaloa, puede arrojar luces sobre el camino a seguir.

En tal caso, el proceso electoral universitario no puede concebirse como un fin en sí mismo, sino como el medio para garantizar el cumplimiento de los fines sustantivos de la universidad.

Hoy se hace indispensable establecer un sistema electoral que ponga en el centro de su desarrollo y resultado, la preocupación por la formación estudiantil, el fortalecimiento de la labor docente, el compromiso social de la institución y la transparencia y rendición de cuentas de la administración.

En los últimos años no son pocas las universidades que han transitado del voto universal, directo y secreto a la designación del rector a través de un Consejo Universitario o una Junta de Gobierno, como un medio para reconducir a sus instituciones hacia sus actividades sustantivas y limitar la preeminencia de las consideraciones políticas.

En el 2009 de un total de 41 casas de estudios públicas en 16 de ellas (40 por ciento) la elección de rector estaba a cargo del Consejo Universitario; en ocho (20 por ciento) todavía se realizaba por el voto universal, directo y secreto de la comunidad universitaria; en siete (17 por ciento) por la Junta de Gobierno; seis por la Junta Directiva (15 por ciento); una lo designaba la SEP; otra lo hacía mediante una Comisión de Rectoría, y dos más, por separado, lo designaba la Presidencia de la República o una Junta Directiva (cada una de estas últimas representan un dos por ciento).

Mucho se ha discutido en ellas si la autonomía supone también un “derecho” único e intransferible de los universitarios de elegir a quien los represente, y que todos los miembros de la comunidad son “iguales”, con independencia de sector de la comunidad universitaria al que pertenecen: maestros, alumnos, trabajadores.

Calidad del voto

Sobre la conveniencia de conferir el mismo peso al voto de un estudiante de preparatoria, que el de un profesor o investigador reconocido por su trayectoria, o el de un trabajador que dedica toda su vida a la institución.

En todo caso es necesario que la comunidad universitaria y la sociedad en general, entre en un proceso de reflexión sobre la conveniencia de revisar la legislación.

Evidentemente en este proceso electoral para elegir al próximo rector de la UABJO es imposible modificar el sistema, por ello es necesario comenzar desde ahora una discusión seria, responsable y abierta sobre la necesidad de modificar la Ley Orgánica de la universidad.

La misma alternancia política que desde el 2010 vive la entidad, impone trabajar para mejorar sustancialmente el quehacer universitario.

Los oaxaqueños aspiran ahora a mejorar sus condiciones sociales, entre ellas las educativas, después de años de autoritarismo, imposición y corrupción.

Pero además hay imperativos más inmediatos, como la propia viabilidad económica de la universidad, porque ante la masificación, la falta de certificación de sus procesos educativos, la opacidad en la aplicación de su presupuesto, la deficiente administración de los recursos humanos y materiales, su constante conflictividad, falta de investigación, suspensión de actividades y violencia, cada vez es más complicado que el presupuesto universitario se incremente al nivel de sus necesidades.

En fin, sin duda ha llegado el momento de empezar a debatir el tema sin prejuicios, sin dogmas, sin filias, sin temores infundados y sin posturas predeterminadas, con la mira de fortalecer a nuestra Máxima Casa de Estudios.

 

 
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