A 25 años de que el gobierno federal iniciara las primeras acciones para impulsar un ambicioso proyecto de desarrollo de energía eólica en el Istmo, Oaxaca carece de una estrategia para el aprovechamiento de su potencial, no cuenta con la estructura ni el recurso humano requerido, no hay leyes que reglamenten y regulen al respecto; en suma los oaxaqueños sólo son espectadores del aprovechamiento del potencial de la zona.
Bajo ese marco se desarrolló en la capital oaxaqueña, el 27 y 28 de septiembre, el Primer Foro Internacional sobre Energías Renovables convocado por la Universidad Tecnológica de los Valles Centrales, el Centro de Información Estadística y documental para el Desarrollo (CIEDD) que en los hechos se tradujo en foros y conferencias académicas para estudiantes de las carreras de medio ambiente y energías renovables de diversas universidades del país, pero con mínima representación de empresas desarrolladoras y en ausencia de los dueños de las tierras donde dichas empresas aprovechan la energía eólica.
¿Priistas progresistas?
Aquí la visión del gobierno de Gabino Cué, presentada por el coordinador de Proyectos Estratégicos, José Antonio Estefan Garfias, de impulsar una empresa eólica paraestatal administrada por el gobierno -coincidió en el fondo pero no en la forma- con la propuesta de la legisladora federal priista Sofía Castro Ríos, quien propuso una empresa eólica municipal para beneficiar a los 40 municipios de la región donde se desarrolla el proyecto eólico más importante de México y América Latina.
“La sociedad del Istmo se siente espectadora y sus habitantes deben convertirse en actores en un proyecto que los considere y aglutine a todos mediante una empresa paraestatal de los municipios, administrada por ellos y que les permita autoabastecerse para el alumbrado público, el bombeo del sistema de agua potable y el uso de las oficinas públicas e instituciones y que además les pueda generar ingresos con la venta de energía eléctrica como lo hacen las empresas privadas”, indicó Castro Ríos.
Hay que mencionar que en diciembre de 2009 autoridades municipales del Istmo se constituyeron en un organismo que buscaba los mecanismos para acceder a recursos a fin de construir un parque eólico municipal de autoabastecimiento para los 40 municipios de la región. Las necesidades requeridas se solucionan con la instalación de turbinas que generen solamente 2MW según proyecciones.
Ediles y promotores limitados
El alcalde juchiteco Daniel Gurrión, evidenció sus limitaciones al afirmar que los proyectos de energías alternativas generan expectativas por la inversión millonaria y la gente lo que quiere es “lana en sus bolsillos” pero que “si Juchitán contara con 2 aerogeneradores, los juchitecos aceptarían contentos el proyecto eólico”. Las protestas de ejidatarios y comuneros en realidad son por el incumplimiento de las empresas y los ventajosos contratos de arrendamiento suscritos.
Con un discurso “rural”, el edil atinó a proponer la instalación en la zona, de una oficina que atienda los reclamos que se derivan del proyecto, y consideró que lo mejor es que se capacite a la gente para que trabaje con las empresas porque “a los paisanos los contratan como peones o albañiles y luego se quedan trabajando puros güeritos”.
Fernando Mimiaga, uno de los principales promotores del proyecto eólico desde los gobiernos priistas, indicó que “si los gobiernos anteriores impulsaron y abrieron el camino y el mercado, a este gobierno (de Gabino Cué), le corresponde ahora hacer políticas públicas para la instalación de fábricas y otros proyectos” en beneficio de la población.
Sugirió que construir un parque eólico municipal sí es posible “pero los municipios no ponen la lana y hay que combinar la inversión pública con la privada para que se hagan las cosas”, dijo, mostrando su abierta inclinación hacia las desarrolladoras extranjeras instaladas en la zona.
A este Foro Internacional llegó –sin que estuviera contemplado en la programación oficial, pero invitado al fin- el controvertido político priista de La Ventosa Porfirio Montero, acusado por particulares de acaparar tierras para rentarla a las empresas eólicas, quien a su vez acusa a las desarrolladoras de ofrecer tratos discriminatorios, contratos ventajosos y escasos beneficios para los dueños de las tierras. Ahora, Montero Fuentes se dijo satisfecho de haber sido considerado por primera vez en este tipo de foros.
Acciones por voluntad propia y no por ley
El proyecto de desarrollo eólico en el Estado de Oaxaca ha visto pasar cuatro sexenios priistas que nada pudieron hacer para aprovecharlo como detonador de la región, ello por falta de claridad e información o por falta de interés.
Javier Jiménez Herrera, uno de los funcionarios del actual gobierno que también participó y conoció de los planes gubernamentales de aquellos tiempos, explicó que durante el gobierno de Heladio Ramírez no había investigación ni información suficiente sobre el tema eólico y que la tarea se orientó a procurar la electrificación de las comunidades rurales.
Precisamente en ese gobierno la falta de energía eléctrica en comunidades istmeñas convirtió en “elefantes blancos” diversos proyectos productivos impulsados por Ramírez López.
Durante la administración de Diódoro Carrasco arrancó el plan piloto de la CFE que instaló 7 turbinas para generar energía eólica en la agencia municipal de La Venta que resultó altamente rentable pero a falta de inversión para su desarrollo, se miró hacia los inversionistas privados, llegando al estado las primeras empresas extranjeras entre el años 2002 y 2003. Nunca se propuso impulsar planes de estudio para formar potencial humano con miras al proyecto eólico.
Para el 2006 se abre el mercado del Istmo al capital extranjero y se instala una ventanilla de atención para apoyar a los particulares y a las empresas desarrolladoras en las necesidades y demandas que se iban presentando durante el proceso de instalación de turbinas y la firma de contratos.
Sin embargo la carencia de normatividad en la materia, la ausencia de leyes y fundamentos jurídicos que reglamentaran el uso y aprovechamiento de tierras o las obligaciones de las desarrolladoras, aunado a los problemas de tenencia de la tierra, obligaron a los funcionarios estatales a actuar “por pura voluntad política” ejecutando 5 mil acciones de regularización de unas 20 mil hectáreas de tierras en el Istmo, según explicó el propio Jiménez Herrera.
Como consecuencia de este proceso poco ortodoxo para dar certidumbre a los empresarios y desarrolladores extranjeros a fin de que aceptaran invertir en el Istmo, comenzaron a registrarse tiempo después las primeras reacciones de inquietud e inconformidad de los propietarios de las tierras que rápidamente fueron creciendo hasta encontrar eco en organizaciones no gubernamentales por la defensa de la tierra y el territorio opositoras al proyecto eólico.
Los reclamos de los pequeños propietarios, ejidatarios y comuneros van desde el incumplimiento de los contratos por parte de las empresas, la exigencia de los campesinos a más prestaciones, el pago por afectaciones a sus terrenos y la cancelación de sus contratos por considerar que no conviene a sus intereses, entre otros.
Estas inconformidades aún persisten y obligan a las autoridades a impulsar nuevos reglamentos, leyes municipales y estatales para ordenar el panorama como bien afirma el actual funcionario de la Secretaría General de Gobierno, Javier Jiménez Herrera. Actualmente en Oaxaca existe la Ley de coordinación para el aprovechamiento sustentable de las fuentes de energías renovables en el Estado de Oaxaca pero no opera por carecer de Reglamento.
Jiménez Herrera indicó que “Hace falta concretar políticas públicas para impulsar las energías renovables en el Estado, capacitación fortalecer la infraestructura en la zona, habilitar el aeropuerto militar de Ciudad Ixtepec y crear un parque tecnológico de energía eólica para fabricar las piezas necesarias en el proyecto y que se encuentre vinculado a la educación y la investigación y con respaldo del gobierno del estado.
Tecnologías propias e “indigenismo salvador”
El cambio climático, su impacto en el medio ambiente y las repercusiones en la economía de los estados que se ven afectados por inundaciones, huracanes y otros fenómenos meteorológicos fueron temas abordados por expertos procedentes de dependencias federales e instituciones de investigación de la capital mexicana, quienes insistieron en la necesidad de que desde el Estado, se impulsen programas, acciones, políticas y se legisle e invierta en investigación para el desarrollo de tecnologías propias.
Pese a la visión catastrofista con la que abordó el tema, el Secretario de Asuntos Indígenas Adelfo Regino, mencionó que este gobierno tiene un gabinete ambiental que es la estructura coordinadora de todos los temas ambientales y constituirá en los primeros días de octubre el Comité Estatal de Cambio Climático que se traduzca en acciones en las ocho regiones del Estado Istmo, “para comenzar a trabajar con la gente en esquemas de desarrollo de tecnología renovable”.
En tanto que el investigador cubano Orlando Lastres, de la Universidad del Istmo –sede Tehuantepec-, fue claro al sostener en su intervención que “es urgente crear una estrategia estatal de desarrollo de la energía eólica en el Estado”.
Pobreza tecnológica total
“Si el Estado de Oaxaca no tiene esa estrategia de trabajo en la que involucre a todos los sectores, seguirá pasando lo que hasta ahora, cada uno trabaja por su lado” indicó, y agregó que es importante procurar “que haya fuentes de energía que se conviertan en un bien social”.
Por ello consideró vital iniciar con un diagnóstico e inventario de lo que se ha hecho y se tiene en Energías Renovables, formar recursos humanos, brindar financiamiento y procurar que éste tenga un impacto en la sociedad, lo que debe llevar, dijo, al fortalecimiento de la infraestructura de investigación y de la infraestructura empresarial.
Destacó que según lo dicho por empresarios de la española Iberdrola, en México no hay una sola empresa que produzca piezas o refacciones para abastecer las necesidades del mercado eólico en México por lo que todo se manda a traer de Europa.
Lejos se vislumbra aún el desarrollo de México con políticas y gobiernos que no apuestan a la educación, la investigación, la ciencia y la tecnología y se inclina más por la importación de todo y la oferta de nuestra riqueza natural al extranjero.












