Después de una minuciosa revisión de nuestros archivos periodísticos En Marcha llegó a la conclusión de otorgar a Agustín Pumarejo de la Serna el nombramiento de principal impulsor de proyectos ecocidas de Oaxaca. Aunque las pretensiones del mencionado van más allá, pues también atenta contra la historia y cultura de los pueblos.
Así se constata en su arremetida sobre Copalita, terrenos comunales de Santa María Xadani, del municipio de San Miguel del Puerto. Se trata de 257 hectáreas de tierras comunales, allende a unas playas contiguas a las de Huatulco. Prácticamente sería una extensión de Huatulco, de ahí el interés. Pero los comuneros preguntan: “Por qué no compra los terrenos del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR) en Huatulco, hay tanto terreno ahí baldío?”
Efectivamente, FONATUR tiene a la venta la mayor parte de terrenos para la construcción de hoteles, fraccionamientos, desarrollos de cualquier tipo, pues de las tres grandes etapas en que se dividió el fracasado macro proyecto turístico de Huatulco llamado “Plan maestro”, ni una sola de esas etapas se ha concluido. En una de estas etapas se incluyó el decretado Parque Nacional Huatulco (PNH), donde el aprendiz de ecocida en cuestión también intentó violentar, como recordaremos más adelante.
Fueron 20 mil hectáreas de terreno comunal donde gobierno de Miguel de la Madrid realizó el más grande despojo legal del siglo XX en la Costa de Oaxaca a los comuneros de Santa María Huatulco. Y si hay ahí tanto terreno desaprovechado ¿Por qué afectar la ecología de otras áreas?
Siguiendo esta línea de análisis podemos develar el secreto de “El secreto” de Pumarejo y sus socios y prestanombres: no le compran a FONATUR porque este Fondo si sabe vender y vende caro; en cambio los terrenos comunales de Copalita son baratos y ha contado, además, con recursos públicos. Proyecto de altísima plusvalía, los acusados adquirieron entre 40 mil y 80 mil pesos la hectárea, pero en unos años la comercializarían ya urbanizadas en millones de dólares.
Los trabajos de apertura de vialidades y la introducción de la red de energía eléctrica en esos terrenos se realizan con recursos públicos por Caminos y Aeropistas de Oaxaca y la Secretaría de Obras del estado. Sin embargo, esas obras fueron clausuradas por PROFEPA por carecer (como hasta ahora) de la autorización de cambio de uso del suelo que expide SEMARNAT delegación Oaxaca.
Quiere modificar historia y cultura
No sólo quiere prácticamente regaladas las tierras, sino también modificar la historia local, pues la zona y su playa son nombradas desde tiempos inmemoriales por sus legítimos posesionarios como “La mañosa”. Hay una leyenda entorno a dicha playa que ya fue narrada por En Marcha en números anteriores.
La soberbia de Pumarejo, de que se han dolido los lugareños, puede confirmarse en su arbitraria disposición de querer borrar ese nombre de “La mañosa” por “El secreto”. No se llama “El secreto”, sostienen los comuneros, y afirman con determinación: “La mañosa no será para un mañoso”.
En un amplio reportaje realizado por En Marcha a mediados del año que culmina, los Comuneros manifestaron su disposición a negociar con Pumarejo, pero éste sólo ha llegado a querer darles órdenes y decir que tiene todo lo legalmente necesario. Casi pide, dicen, que le agradezcan llegar al pueblo, pues traerá “el progreso” con concesiones de taxis, tiendas, trabajo como sirvientes y meseros, para la gente local. (Ver En Marcha número 125 de abril de 2010: http://www.revistaenmarcha.com.mx/reportaje/446-trafican-en-la-costa-con-tierras-comunales.html)
Pero los comuneros no muerden ese viejo anzuelo, primero porque este tipo de “Complejos turísticos” para muy ricos no necesitan de taxis, los ricos traen sus camionetas y choferes; tampoco compran en tienditas, sostuvieron Sotero Garnica y Francisco Ruiz, integrantes del actual Comisariado de Bienes Comunales de Santa María Xadani, a quien pertenecen las tierras.
Acta de asamblea apócrifa
Denuncian que Pumarejo pretende adueñarse tramposamente de tierras comunales, forzando la ley diciendo que los “inversionistas” cuentan con un acta de asamblea firmada por el anterior Comisariado, donde presumen haber cubierto ese requisito, pero sostienen los comuneros y su Comisariado actual: esa asamblea nunca se realizó, no hubo votación alguna lo cual, además de constituirse en delito, anula de pleno derecho ese documento apócrifo.
Durante todo 2010 el también dueño del Festival “Música por la tierra”, Pumarejo, junto con sus socios, entre quienes se mencionan a Ulises Ruiz Ortiz, “Don Wilo”, entre otros, además de múltiples prestanombres, intensificaron sus maniobras para apoderarse de esas 257 hectáreas comunales.
Incluso, semanas antes de culminar el sexenio de Ruiz Ortiz, éste voló a la zona con el anunció de que colocaría la primera piedra del desarrollo inmobiliario. Testigos presenciales informan que no lo hizo. Y es que aún no cuentan con la autorización del cambio de uso del suelo.
El delegado de la SEMARNAT en Oaxaca, Esteban Ortiz Rodea declaró a En Marcha que ese trámite se fue a recurso de revisión a oficinas centrales de la ciudad de México, por la negativa de Pumarejo de pagar la cantidad de dinero establecida en la normatividad por concepto de “compensación” de daños ecológicos. “Vamos a reponer el procedimiento y creo que en el transcurso de enero de 2011 estará resuelto”, dijo Ortiz Rodea.
Puros proyectos ecocidas
No es la primera incursión de Agustín Pumarejo en la zona, con la ambición de hacer negocios leoninos. Ya estuvo en conflictos en 2004 cuando convenció a funcionarios del FONATUR, dirigido entonces por John McCarthy, le entregaran en comodato 63 hectáreas en Punta Maguey, dentro del PNH.
En el número 125 de abril de ese año En Marcha apuntó: que “Pese a que ya tenía la aprobación de McCarthy y del secretario del Medio Ambiente, en ese entonces Alberto Cárdenas Jiménez, su proyecto se vino abajo por la oposición que se generó entre la comunidad, los integrantes del consejo asesor del Parque Nacional Huatulco y de manera destacada por la labor que hicieron la pareja formada por el escritor Leonardo Da Jandra y la pintora Agar García, residentes entonces en la Bahía de Cacaluta”. Pero sobre todo porque nunca logró que SEMARNAT autorizara el cambio de uso del suelo ahí.
Aunque Pumarejo ha declarado que más por negocio que por ecologista realiza su evento anual “Música por la tierra” (que en 2010 canceló al no recibir el dinero que le brindaban sus patrocinadores francamente desengañados de él), aprovechando este festival y una vez que no pudo quedarse con ese terreno dentro del PNH, patrocinó en 2005 la construcción de una veintena de “lavaderos ecológicos” en la población de Barra de Copalita, del municipio de San Miguel del Puerto, cuyos pobladores calificaron de “inútiles e innecesarios”.
En la inauguración de los “lavaderos ecológicos” el personaje en cuestión se hizo acompañar del tenor Fernando de la Mora, Alex Lora y de entonces gobernador Ulises Ruiz. Ahí se presentó como benefactor de la comunidad, acercándose de esa manera a las autoridades comunales y municipales de Barra de Copalita, e inició su labor de conseguir esas tierras a precios irrisorios aprovechando la extrema pobreza de la gente.
“El secreto” daña ecosistemas
“El secreto” acarrea no sólo problemas jurídicos, sino también daños a los ecosistemas, en la Laguna “Las Garzas”, vegetación y fauna regional se ven afectados por la introducción de caminos y el desmonte. Un estudio de Carolina Pacheco y Thelma Michelle Ruiz del Instituto Tecnológico de Oaxaca (ITO) establece que el estero Las garzas, de la franja costera del municipio de San Miguel del Puerto, y sus localidades aledañas, Majahual y La Bocana, sería afectados.
“El humedal —asienta el estudio— se ve rodeado por vegetación de dunas costeras y matorral xerófito el cual colinda con la bocabarra y de selva en la parte alta. Se observan un total de 24 especies vegetales y 27 animales, de éstas sólo seis plantas y ocho animales se encuentran bajo protección. Es centro de alimentación y reproducción de diversas especies faunísticas dentro de las cuales destacan las aves, tres de las cuales son migratorias, y los reptiles como la iguana verde”, especies que corren peligro con el proyecto “El Secreto” (ver En Marcha 122, enero de 2010: http://www.revistaenmarcha.com.mx/reportaje/361-se-descubre-en-santa-cruz-huatulco-el-secreto-de-pumarejo.html).
Sin justicia, habrá conflicto: comuneros
En entrevista con En Marcha en los primeros días de este diciembre, el presidente del Comisariado de Bienes Comunales, Sotero Garnica comentó que a pesar de las anomalías, prepotencia y mal trato del representante legal del proyecto “El secreto”, los comuneros han aceptado llevar en dos ocasiones a asamblea el caso, para decidir si se acepta o no entregar esas tierras en las condiciones que impone Agustín Pumarejo; pero en ambas ocasiones la asamblea dijo no.
Empero, agrega Sotero, los comuneros plantean salidas a este conflicto que ellos no crearon: 1) Que les paguen la tierra a un precio justo; 2) Que les paguen una justa renta anual; o 3) Qué sean socios del proyecto. De otra forma ese proyecto no se realizará, sostiene, pues aunque tengan todos los papeles, hará falta la licencia de construcción que es facultad exclusiva del Ayuntamiento de San Miguel del Puerto.
“Si bien nos falle Gabino Cué, a quien apoyamos para gobernador —asentó Garnica—, que dicen ya está apoyando a Pumarejo a través de sus amigos los Zorrilla Diego (aún no tomaba posesión como Secretario de Turismo y Economía, José Zorrilla), nuestro presidente municipal no nos fallará, pues para que nos defienda lo llevamos al triunfo, él lo sabe… o habrá conflicto mayor”, finalizó el dirigente comunal.
Apenas tomando posesión de su cargo como Secretario de Turismo y Economía de Oaxaca, en sustitución del efímero Alfredo Ahuja Pérez, José Zorrilla Diego, declaró a En Marcha, casi confirmando los recelos de los comuneros: “El estado apoyará a todos los inversionistas que traigan sus capitales a Oaxaca para detonar el desarrollo económico”. Cuestionado sobre si por eso se permitirá violentar a las comunidades con terrenos comunales, concretamente en el caso de Barra de Copalita, dio una imprecisa respuesta: “Hay que revisar todo eso”.












