En medio de riña magisterial
Homero Villaurrutia
Por primera vez no logró la S 22 imponer su decisión contra una evaluación, como antes cuando echaban abajo todas: La Prueba Enlace, la Alianza por la Calidad de la Educación y la Carrera Magisterial. Es muy claro, no sólo están contra la actual evaluación, están contra cualquier tipo de evaluación.
Una vez más, la Sección 22 cumplió con su manifestación de rechazo a la evaluación del magisterio en Oaxaca, aunque ahora no prosperó, no logró tener éxito.
Por primera vez no consiguió la gremial imponer su decisión contra una evaluación, como antes cuando echaba abajo todas: La Prueba Enlace, la Alianza por la Calidad de la Educación y la Carrera Magisterial. Ahora arrancó, aun de manera tortuosa, la Evaluación del Desempeño Docente.
Contra toda evaluación
Es muy claro, no sólo están contra la actual política de evaluación, están contra cualquier tipo de evaluación. Salvo la “autoevaluación” que ellos proponen con su insostenible PETEO.
Objetan todo lo que sea poner en cuestión su evidente precario desempeño en la entidad. Pero ahora no realizaron su rechazo en sus cómodas mesas de “negociación” (imposición) de antaño, ahora tuvieron que ir a apedrear a la Policía Federal, Gendarmería y Policía Estatal, esta última ocupada en labores menores, no al frente.
Primer enfrentamiento
Unas horas antes anunciaron que su embestida sería “sorpresa” y pasaron la noche anterior en el zócalo de la ciudad de Oaxaca. El acuerdo fue que no enfrentarían a las fuerzas policiales. Así que muy temprano arrancaron sus protestas y acciones con un primer enfrentamiento a la altura del Mercado de Las Flores, sobre la carretera de Ixcotel donde tuvieron el primer choque con la policía federal, a las seis de la mañana.
Fueron repelidos ahí por las fuerzas policíacas cuando retenían un autobús que transportaba maestros rumbo a la famosa evaluación, que la 22 califica como punitiva, sinónimo de castigo para ellos.
Un relato de los profesores del COBAO de Tuxtepec retenidos ahí por los magisteriales fue especialmente patético, “Estamos entre dos fuegos decían”. http://elpinerodelacuenca.com.mx/epc/index.php/oaxaca/107172-2015-11-29-05-24-03?utm_source=hootsuite
Piedras, cohetones y gas lacrimógeno fueron las armas utilizadas, finalmente la policía recuperó el autobús.
En Ciudad evaluativa
Desde un día antes, por la tarde, grupos de profesores llegaron a la Ciudad Administrativa del gobierno del estado para pernoctar ahí, previendo precisamente las dificultades que al siguiente día habría de acarrear la Sección 22 con su intento de boicot. Durmieron en pequeñas colchonetas sobre el piso.
Otros llegaron muy temprano el día de la evaluación (sábado 28 de noviembre) en autobuses que, incluso, los traían de regiones del interior del estado.
Quienes atendieron la convocatoria a la evaluación ya estaban en eso cuando se dio el segundo enfrentamiento a las 11 horas, en el lugar donde la Policía Federal colocara vallas de contención, en el crucero de Tlalixtac de Cabrera.
Pozoleros priistas atacan
Desde la noche anterior se sabía que el grupo de maestros conocidos como “Pozoleros”, de índole mercenaria, vinculados a corrientes priistas, no acatarían el acuerdo gremial de no enfrentar a la policía. Ellos y algunos acompañantes de los llamados anarquistas embozados y otros de grupos de apoyo derribaron la valla y apedrearon a la policía.
La policía respondió y agarró parejo con su gas lacrimógeno, hasta los periodistas que hacían su trabajo fueron agredidos. El dirigente Rubén Núñez Ginez llamó desde el micrófono a evitar enfrentamientos, y dijo que quienes habrían agredido eran “infiltrados”. Pues sí, el PRI de Ulises Ruiz y el de José Murat los tienen “infiltrados” desde hace mucho.
Las cifras del “éxito”
De 4 mil 900 profesores que esperaban evaluar ese día, se presentaron 2 mil 981, poco más del 60 por ciento. Pero los convocados inicialmente fueron 6 mil, con lo cual el porcentaje de éxito sería menor.
Sin embargo, en los mejores tiempos de la dirigencia férrea de la Sección 22 quizá un número mucho menor habría respondido a esa convocatoria, si es que alguno se hubiera atrevido a desafiar la actitud punitiva de esa dirigencia que tenía en su poder la administración del servicio educativo y, con ello, la posibilidad de castigar o premiar a los maestros. Aún ahora, maestros declararon que fueron amenazados por sus líderes si acudían a la evaluación.
Como los docentes del autobús retenido esa mañana, el magisterio se encuentra entre dos fuegos: si no atiende la convocatoria de las autoridades educativas para ser evaluados pueden recibir una sanción; y, por otro lado, si acuden a la evaluación, algunos pueden ser castigados por autoridades escolares o jefes inmediatos aún leales a la dirigencia sindical. ¿Qué procede?












