Homero Villaurrutia
Comprobado está: los partidos políticos hacen demagogia barata con el discurso de equidad de género. Ya desde hace algunas legislaturas que establecieron cuotas, sólo para que utilizaran a las mujeres. Recordamos el caso de las juanitas, féminas que se inscribían como propietarias, ganaban la elección e inmediatamente renunciaban al cargo para que ascendiera su suplente, que siempre era un varón. Múltiples fueron estos casos. El más reciente en Oaxaca fue el de Elías Cortés, del PRI en la Legislatura 61.
Luego, en otros casos, los dirigentes partidistas ante la imposibilidad de obtener una candidatura, para asegurar una curul, empezaron a emplear a novias, amantes, esposas, hermanas o hijas, para que, con la cuota de género lograran el escaño, la regiduría. Lo hicieron los perredistas Serrano Toledo (Félix y Rosendo), quienes dejaron a sus hijas como diputadas propietaria y suplente, respectivamente; Antonio Álvarez, quien impuso a su hermana, Leticia; Pedro Silva, con su esposa Juanita Cruz. Y la lista podría continuar indefinidamente.
Por eso, ahora la legislación les pidió fórmulas completas, propietaria y suplente; y estableció además cuotas más claras y obligatorias. El caos fue total, en todos los partidos. En la elección federal de 2012, el PRI lo resintió en las candidaturas a las diputaciones. En las elecciones estatales, aunque a todos los partidos les tocó su parte, la principal damnificada fue la coalición Unidos por el Desarrollo (PAN-PRD-PT), a las que se negó el registro en 136 municipios, precisamente por no cumplir la cuota de género. Al PRI-PVEM, en 4; 2 de Movimiento Ciudadano, 14 del PUP, 1 del PANAL, 2 del PSDO.
Partidos forzados a cuotas de género
Forzados a cumplir, los partidos tuvieron que hacer ajustes de última hora. Claro, como siempre, con la firme intención de ganar tiempo para ver cómo se burlaban de esa regla.
En el caso del PAN, Natividad Díaz, la “brillante” coordinadora de la bancada blanquiazul en el Congreso local e incondicional de Juan Iván Mendoza Reyes –el dirigente panista que compró la candidatura a su hermano en Santa María Tonameca—, prestó su nombre para participar en dos posiciones. Como candidata a la diputación local por el distrito de Miahuatlán; y como segundo lugar en la lista de diputaciones plurinominales. Al ganar en el primer caso, se corrió la lista y resultó Perfecto Rubio el diputado triunfador. El tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación fue el que enmendó la plana a los panistas y ordenó que, por equidad de género, quien debería ocupar, y así lo hace, tal posición, era Alejandra García Morlan.
En las municipales, muchos casos, como en Tlacolula, Mitla, Tututepec y Llano Grande, lo mismo invitaron a algunas mujeres para participar en las planillas, que negociaron posiciones con los grupos internos de cada partido. En Tlacolula y Mitla, grupos como Foro Nuevo Sol y Los Cívicos, del PRD, aceptaron postular a una mujer, esto a cambio de la segunda posición en la planilla, con lo que aseguraban la sindicatura.
Cubierta la formalidad jurídica, empezaron las maniobra para burlar los acuerdos y la ley. Elizabeth Sánchez de Tlacolula, denunciaría los intentos del representante perredista ante el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (IEEPCO) de presentar una supuesta renuncia a la segunda posición en la planilla CUD, con su firma falsificada.
En Mitla el trámite fue más fácil. Una negociación con los cívicos de José Julio Aquino, propició que la síndico fuese relegada a una regiduría de educación y a quien correspondía ésta, se entronizara como Síndico. Pero ahí no hubo protestas y llevaron la fiesta en paz.
En Llano Grande, a Gilberto Melo se le hizo fácil que, así como invitó a Amanda Vargas Santiago para integrarse en la planilla en la tercera posición, con la misma presteza ¡la despidiera del cargo!
Y es que el munícipe pretendía tener el control de los recursos, y Vargas no le garantizaba subordinarse. Sólo que Amanda no se dejó e impugnó tal decisión ante el Tribunal Estatal Electoral, que ordenó en los primeros días de mayo su restitución como regidora de Hacienda.
En Villa de Tututepec de Melchor Ocampo, quien debiera integrarse como regidora de representación proporcional era la priista Margarita Liborio Arrazola. Pero ésta desistió de tal cargo, pero, en lugar de convocar a su suplente, como marca la ley, el PRI envió a Tiburcio Páez Boijseauneau. Tuvo que ser el TEE, el que enmendara la plana al tricolor y ordenar al presidente municipal, que llamara a Sofía Rentería Habana, la suplente de Liborio a ocupar el cargo. Aunque ahí, sin muchos aspavientos, el munícipe dio cumplimiento de inmediato a tal mandato judicial.
Tlacolula, el caso más complicado
El caso Tlacolula ha sido el más complicado. Y es que ahí la pugna entre las tribus perredistas es a muerte. Se supone que el PRD es la segunda, si no es que la primera fuerza en el municipio. Pero, con el clásico que el peor enemigo de un perredista es otro perredista, las tribus ahí presente hacen todo lo posible para que no llegue un correligionario suyo.
Las pugnas entre el Frente Amplio de Lucha Popular, Foro Nuevo Sol y una incipiente representación de la Unión Campesina de Oaxaca, le han abierto campo al PAN, el cual sin bases en el municipio, han capitalizado ya en dos ocasiones y se han alzado con la presidencia municipal.
Eso sí. Alegremente, después de destruirse entre ellos, se postran a los pies de los sucesivos presidentes municipales. El FALP sostuvo a la impresentable señora de horca y cuchillo, la priista Cony Robles, como presidenta municipal. Y Noel Sánchez Concha, como regidor, se convirtió en el principal operador del presidente municipal panista Rolando López Maldonado, en el trienio antepasado.
Pero ahora, tras una burda jugada en que en sesión de cabildo se repartieran las concejalías, a Elizabeth Sánchez (Foro Nuevo Sol) la hicieron a un lado de la sindicatura, y en su lugar impusieron a Heliodoro Morales Mendoza, del FALP, quien estuvo en la 5ª posición en la planilla. Es claro que el manejo de los recursos es el motivo de la disputa. Tan es así, que en los corrillos se ha manejado la intención de que, en lugar de Elizabeth, como síndica designen a la regidora de Mercados, Brígida Antonio Javier, del PAN. Esto es, nuevamente el FALP prefiere a una adversaria, que a una militante de su propio partido.
Por lo pronto el Tribunal Estatal Electoral ya ordenó que en la Sindicatura debe de estar una mujer. El presidente municipal Pedro Ruiz González, se encuentra entre dos fuegos y a señalado que, quien le pidió que el Heliodoro Morales fuera el síndico es Rey Morales Sánchez, el dirigente estatal del PRD. Es una pelea entre perredista, ha señalado el munícipe. Pero, como en el gobierno del cambio, es incapaz de poner orden en su cabildo y acatar una sentencia judicial. Para ganar tiempo, interpuso una controversia constitucional ante la suprema Corte de Justicia de la Nación, aduciendo que el TEE intenta “violar la autonomía municipal”.
El FALP por su parte, no hace sino su estrategia de siempre. Movilizar, amenazar, descalificar. Han enviado a grupos de mujeres en contra de Elizabeth. Y, el pasado 5 de mayo, uno de sus principales dirigente, Gervasio García Martínez, conocido por sus aficiones etílicas, su deambular por los table dances de los alrededores, en donde ha protagonizado escándalos variados, mostró su “respeto” por las mujeres. Burlón, encaró a la reportera Citlalli López, del diario Noticias, porque no le gusta el seguimiento que ha dado al caso de la Sindicatura de Tlacolula.
Con la cobardía que caracteriza a estos seudo luchadores sociales, la amenazó porque “soy muy malo y me vas a conocer”, según atestiguaron varios comunicadores en una rueda de prensa convocada por el FALP, para anunciar que no está dispuesto a acatar la ley, ni una resolución judicial.












