Enamora Guichicovi en la Octava del Lunes del Cerro
San Antonino Castillo Velasco fue opción inmejorable para presenciar la Guelaguetza autóctona y por eso miles llenaron el auditorio natural en el que se ejecutó con éxito la máxima fiesta de los oaxaqueños.
Al declinar la tarde el convite se abrió paso en el estrecho camino hacia la rotonda del Cerrito de las Azucenas, lugar de ritual y fiesta con medio siglo de vida, ubicado en lo alto de San Antonino, pueblo productor de hortalizas, de las empanadas rojas y de los bordados multicolores.
Llegaron los danzantes
Llegaron los danzantes ataviados de gala y de hermandad para ofrecer generosos su Guelaguetza en la octava del Lunes del Cerro que cerró con broche de oro las fiestas de Oaxaca.
Julia Hernández Canseco, directora de Cultura del Ayuntamiento de San Antonino, explica que la fiesta en el Cerro de las Azucenas tiene su origen en el ritual realizado en honor al Dios Cocijo, el dios de la lluvia de los zapotecas (equivalente a Tlalóc de los de Anáhuac), a quien con ofrendas y baile pedían abundancia para sus cosechas.









