Aquí las mariposas
Ciprián Cabrera Jasso
La trémula vela que alumbró tu adiós
Sobre la calle, asfaltada y húmeda,
Se esfuman tus pasos abuela.
Y hoy pienso que sólo queda de ti el abandono
De tu jardín de flores y de granadas,
El pasillo desnudo
Sin la foto de tu padre italiano y de tus hijos y sobrinos
De pie junto al genovés
Que enloqueció con los espíritus que invocaba.
Levanto la trémula vela que alumbró tu adiós
Y que fue señal de tu último silencio.
En murmullo te digo, porque sé que me escuchas,
“Ya nada queda como entonces, abuela,
Tu cabellera blanca
Se desmorona en la tierra oscura,
Tus nietos hemos crecido y procreado
Y en tu casa, que ya no es tu casa,
Aún se escuchan tus pasos sigilosos,
Tus dedos de pianista sobre invisibles teclados
Y tu lengua impregnada de olvidos,
De nombres que nos dabas sin ser los nuestros”.






