Joel Hernández Santiago
A los habitantes de Oaxaca, sabed…
En 1767, siendo virrey de la Nueva España el Marqués de Croix, Carlos III decretó la expulsión de los jesuitas de los territorios de la corona española por las razones de todos conocidas (ejem). El representante real hizo venir al impresor Antonio de Hogal, lo llevó al balcón del palacio virreinal y delante de todos los ahí presentes le hizo entrega de un bando y le dice:
“Este bando se imprime ahora mismo en la casa de usted, bajo el concepto de que si se divulga su contenido antes de su publicación el día de mañana, lo mando ahorcar en este mismo balcón: De una vez por lo venidero deben saber los súbitos del Gran Monarca que ocupa el trono de España que nacieron para callar y obedecer y no para discurrir y opinar en los altos asuntos de gobierno”. Punto.
Claro. Era 1767 y se vivía el despotismo ilustrado. Así que, chitón, nadie podía discurrir mandatos supremos. Por suerte han transcurrido casi doscientos cincuenta años desde entonces y, por lo mismo, hoy todos podemos meter la cuchara en altos asuntos de gobierno en México. Es ley.
En ese sentido la Sección 22 del SNTE en Oaxaca está en su derecho de opinar y sí, meterse en altos asuntos de gobierno porque para ello hay una Constitución nacional y una Constitución estatal.
PTEO, con el sello de la casa
Esto viene al caso porque se supone que la misma Sección 22 “construyó” un “Plan para la transformación de la educación de Oaxaca” (PTEO). Un documento que también hizo suyo el poder ejecutivo de Oaxaca y presentado a la autoridad legislativa estatal; es un documento que, “por llevar el sello de la casa” merece una lectura en tono “crítico” y de colaboración. Bueno, esto es, en todo caso, un ejercicio de reflexión.
Desde la perspectiva de un proyecto de Reforma Educativa para la entidad, el documento a la vista aporta razones y defensas, pero no constituye, en sí mismo, un Plan educativo.
No contiene procedimientos definidos, concretos, contantes y sonantes y mucho menos expectativas de resultados en términos de calidad educativa y formación profesional tanto de alumnos como de maestros.
Si contiene un extraño entramado de argumentos de los por qué debe ser de tal modo la educación en la entidad pero en un extraño mural que parece provenir de diferentes manos, diferentes aspiraciones y terminado con injertos alusivos a la problemática social, económica y cultural de la entidad y a la defensa de los derechos de los trabajadores de la educación en Oaxaca
Documento de injertos
Llama la atención que en estos injertos se procura no utilizar el término “maestros”, habida cuenta, quizá, de que los integrantes del SNTE y, naturalmente de la Sección 22, no todos son maestros, que sí administrativos u operarios o de logística o de mantenimiento, aunque aquí se igualan derechos y prerrogativas. No tendría por qué no ser, pero sería mejor esa aclaración ahí mismo.
Y también llama la atención, si, una especie de lenguaje injertado a un documento anterior cuyo origen podría ser, dice “Mexicanos primero” un documento presentado hace cuatro años por la consultora privada “Centro de Estudios Educativos” y el “Instituto de Educación de Londres” a la Subsecretaría de Educación Básica. ¿Será?
Bueno. Lo dicho: el documento tiene varios lenguajes, varias redacciones y uno que es el de la última generación y que llama la atención. Quien redactó el texto proviene de las luchas sociales de reivindicación cuyo lenguaje recuerda los años setenta y al manual de Martha Harnecker y sus “Conceptos elementales del materialismo histórico” que, a su vez, tiene origen en Louis Althusser… Vale. Es así. Y no lo ocultan. Pero ¿y qué necesidad?
P.E.: “perspectivas emancipadoras críticas”; “trabajar en colectivo” Hoy, el lenguaje, incluso el justamente revolucionario y de transformación social hacia la justicia y la equidad y la igualdad tienen otra lingüística, incluso comprensible para quienes ‘miran los toros desde la barrera’.
Hay ahí afirmaciones que habría que explicar porque: “ el saber pedagógico, que implica la reivindicación del sentido de la docencia, haciendo de esta profesión, no sólo del qué y el cómo enseñar, sino más bien una acción dialógica, reflexiva, analítica, ética, filosófica, participativa, problematizadora y sistemática “ (Uffff).
Luego, hay una gran cantidad de páginas de tono didáctico en las que se trata de definir conceptos (pp. 19-22) como: Democrático, Nacionalista, Humanista, Comunalidad (¿?); La Epistemología; La Pedagogía; La Sociología; La Antropología; La Filosofía; La Ética…
Un buen arquitecto entrega una obra intacta, habitable, definida, rechinando de elementos que la hacen original al mismo tiempo que habitable y viable para la vida pero no exhibe la tubería, la varilla, las conexiones eléctricas, la plomería, el drenaje Uno sabe que están impecables y que funcionan. Así es.
No es un Plan Educativo. Es un Manifiesto
Hay una enorme cantidad de neologismos que nunca entenderían los grupos étnicos oaxaqueños a los que se supone que está dirigida la buena intención de este manifiesto: ‘eficientar’, espacios ‘dialógicos’, ‘justicia con eticidad’, la ‘heteroevaluación’ (¿?), ‘condiciones contextuales’, ‘saber investigativo’…
Ahora bien: El documento, a la vista, no es un Plan Educativo. Es un Manifiesto.
Un manifiesto que enuncia injusticias sociales, que enuncia desigualdades y retrasos o letargos entre 2 millones de habitantes oaxaqueños con lengua indígena a 2010. Por cierto: la cifra de 2 millones a 2010 es del primer documento presentado en enero de 2012, aunque la entidad tenía un total de 3.8 millones de habitantes a esa fecha según el censo. Supongamos crecimiento, no migración o mortandad: esto significaría que la mitad de los oaxaqueños pertenecen a comunidades con cultura y lenguaje de origen. ¿Será? En el documento de 2013 ya usan los datos de INEGI, 1 millón 100 mil indígenas en Oaxaca.
El Manifiesto advierte que las cosas deben cambiar. Cierto. Hay mucho por lo qué hay que trabajar en la entidad y que hay que cambiar.
A lo largo del texto se subraya la problemática estatal: “…la pobreza, injusticia, desigualdad, violencia, inseguridad, intolerancia y la destrucción del medio ambiente “, pero nunca hace intervenir a la educación como un factor de desequilibrio social, no por lo menos en las dos últimas décadas. Y que por lo menos dos generaciones de niños se han quedado en la orfandad y la precariedad educativas y que esos mismos niños, dentro de unos años, ya adultos, no tendrán elementos de crítica o defensa: si de reproche y reclamo.
¿Oaxaca comunitario?
El documento es, sobre todo, de autodefensa. Un documento en el que la preponderancia para el manejo de la educación pública en Oaxaca deberá quedar en manos del “Colectivo-Proyecto; “Colectivo: Mirado como un movimiento solidario que comparte y construye un proceso autónomo de la individualidad a la colectividad, busca una participación activa y crítica ante la sociedad actual.”
“
los trabajadores de la educación del estado de Oaxaca, plantean una propuesta educativa con enfoque comunitario crítico
“
“Reconocer la labor de los trabajadores de la educación que participan de manera colectiva en la construcción, desarrollo y evaluación de los proyectos educativos y que se acompañan de una formación profesional con perspectiva crítica y social
“
“Reconocer económicamente el compromiso y responsabilidad de los trabajadores de la educación como agentes de cambio social”.
Aunque lo deja claro “El Programa Estatal para Mejorar las Condiciones Escolares y de Vida de los niños, jóvenes y adultos de Oaxaca (es) una propuesta alternativa…”
A lo largo del documento se exalta un concepto: la crítica. “La formación crítica de los involucrados” (estudiantes); “…resolver las situaciones problemáticas desde una perspectiva crítica, pedagógica y comunitaria.”
“En la concepción de lo comunitario crítico, que proponemos, se establece como principio la relación y el respeto entre culturas, la crítica y autocrítica como formas de empoderamiento de los sujetos en lo individual y colectivo”: si.
¿Y la autocrítica?
Y es la autocrítica la que hará libre a este documento; libre de sí mismo, para transformarse, en una propuesta educativa para la entidad; una propuesta que construya todos los ejes desde un epicentro: el alumno: la sociedad oaxaqueña: su futuro: su perspectiva y su recuperación del aberrante estado en el que se encuentra no sólo en términos de distribución económica o de justicia; no sólo en términos de desequilibrios o de abandonos
…No sólo porque se le ha puesto en manos de complicidades de gobierno y laborales. No sólo porque inermes, los padres y sus hijos se han quedado sin alternativas de solución, incluso para lo educativo.
Bien que el documento contenga esos aspectos que retratan a la Oaxaca del siglo XXI; pero iría a más si estos mismos ímpetus no contuvieran sólo el interés sindical y sí el interés del todos los oaxaqueños, en donde su voz crítica esté presente, aun en estos manifiestos.
Por cierto. El impresor Hogal publicó el bando. Y no fue sino hasta 1812, con la inclusión de la libertad de imprenta en la Constitución de Cádiz, que de inmediato pasó a la Nueva España, cuando comenzó aquí el largo, larguísimo recorrido de nuestra libertad de expresión: un derecho inalienable que es de todos los aquí presentes.
jhsantiago@prodigy.net.mx twitter: @joelhsantiago









