A los municipios de Santa Lucía del Camino y Santa Cruz Xoxocotlán en los Valles Centrales, así como el de Ciudad Ixtepec en el Istmo de Tehuantepec se les conoce como los del “Grupo Nayarit”. Grupo compacto organizado en torno al precandidato perredista a gobernador de Nayarit, Guadalupe Acosta Naranjo, quien por cierto sin la alianza con el PAN su triunfo se avizora muy cuesta arriba. Hubieran sido cinco municipios de haber ganado Juchitán Lenin López Nelio y el candidato de Raymundo Carmona en Pochutla.
Estos tres municipios perredistas que ganaron con la coalición de partidos (PAN,PRD, PT, Convergencia) han tenido problemas en sus tesorerías, una de las causas puede ser que envían recursos para la precampaña de Acosta Naranjo. En Santa Lucía la Secretaría de Finanzas suspendió la entrega de participaciones al presidente y en Xoxo la tesorera municipal salió intempestivamente por ciertos similares desacuerdos, la contadora Ramales Gandarillas.
Santa Lucía, la decepción
En Santa Lucía del Camino pronto se dio el desencuentro entre Pedro cabañas y la dirigencia perredista. Cabañas llegó a la posición de presidente municipal con la franquicia perredistas de los “Chuchos” que en Oaxaca usufructúa Amador Jara Cruz (hermano de Salomón, secretario de desarrollo rural del actual gobierno del estado), de los llamados “Chuchistas vendidos”, pero no admitido en el Grupo Nayarit.
Cabañas acuso a Amador de tratar de cobrarle esa factura, de extorsionarlo al exigirle posiciones dentro de la administración municipal, así como de chantajearlo con una cantidad cercana al millón de pesos mensuales. Al negarse, afirma el edil, Jara le echó encima al sindicato del ayuntamiento.
Amador respondió acusándolo penalmente de difamación. Jara instó a Cabañas a “presentar pruebas de su dicho o, de lo contrario, atenerse a las sanciones penales que se le puedan configurar”.
Con la reputación que se cargan los hermanitos Jara, pocos pondrían duda lo expresado por el edil de Santa Lucía, aunque el pleito es entre similares, pues Cabañas tomando el poder se confrontó de inmediato con su cabildo. Regidores lo acusan de un precoz acto de corrupción con 8 millones de pesos, así como de querer los privilegios sólo para sus familiares; a lo que Cabañas responde que lo acusan y hostigan porque esos regidores exigen un salario de 40 mil pesos mensuales. O sea, lo doble de su sueldo actual.
En este aquelarre uno está tentado a creer a cada uno de los protagonistas (un poco menos a Jara), pues de acuerdo a los ciudadanos todo funciona mal en esta administración municipal de la que el pueblo esperaba mejores cosas que el desastre del gobierno municipal pasado. Por ello la gente votó por la coalición opositora al PRI. Sin embargo, el desastre continúa.
El presidente carece de capacidades para afrontar los problemas de la comunidad, se niega a recibir a vecinos que demandan audiencia, como los de la colonia 25 de enero que piden ampliación de sistema de agua potable. Asimismo, enfrentó un paro de actividades de la policía municipal durante los días hábiles de una semana. Los uniformados exigían la salida de personal ineficaz, dicen, que Pedro Cabañas puso al frente de la corporación: de la directora Xochilt Karina Ruiz, del subdirector y de dos subcomandantes.
Por si fuera poco, la Secretaría de Finanzas del gobierno del estado dejó de entregar los recursos municipales al presidente municipal de Santa Lucía, quien se queja de que este acto es ilegal, pues así el gobierno estatal toma partido por algunos regidores, dijo, a quienes Finanzas les ha entregado parte de esos recursos. Aquí tiene este edil su parte de razón. Hay más desastres, pero con esto queda claro como reina el caos en Santa Lucía del Camino.
Xoxo, la corrupción continúa
Aquí el talante autoritario e intolerantes de José Julio Aquino, presidente municipal por segunda ocasión de Xoxo, ha generado y agudizado los conflictos desde el principio. El mal tratamiento, por ejemplo, a las protestas de los taxistas y mototaxistas de San Javier Nazareno y Arrazola, de colonias y fraccionamientos complicó ahí las elecciones de los agentes municipales. A casi medio año aún no culmina la elección de agentes y representantes de colonias y fraccionamientos.
Aquino es de los que evidentemente llegaron arrastrados por la popularidad de Gabino Cué, sin esta coyuntura le habría sido muy difícil repetir en el cargo pues de su administración pasada salió bajo escándalos de corrupción y prepotencia. Empleados municipales lo llevaron entonces hasta tribunales federales por no respetar los derechos de los trabajadores.
Al arribar a los 100 días de gobierno municipal de José Julio Antonio, los regidores priistas Julio César Alonso Chávez, Carlos Espinoza Castellanos y José Luis Blas Valeriano denunciaron la falta de obras que reclama la comunidad. Ni siquiera trabaja en la constitución del Consejo de Desarrollo Municipal que también ya está fuera de tiempo. Y menos ha realizado la priorización de obras.
Acá también se da el asunto del pago de facturas políticas, pero no a la dirigencia perredista sino a un ex dirigente priista jefe real de José Julio, a Jorge Franco Vargas. En este caso Aquino si ha respondido al incorporar a la nómina municipal como Coordinadora de Comunicación Social a Mónica Ramos Rodríguez, protegida de Franco, despedida del Canal 9 acusada de corrupción y de sustraer equipo electrónico y de cómputo.
El prurito por ser candidato a diputado federal de José Julio Aquino lo hace realizar actos de lucimiento, como el Primer Congreso Ciudadano de Desarrollo Municipal, “Construyendo Xoxo”, así como firma de convenios con instituciones educativas. En estas últimas, por cierto, muestra su animadversión al magisterio oaxaqueño, urgiéndolo a entender que Oaxaca cambió el 4 de julio y “ya no tienen porque recurrir a sus viejos métodos de cierre de oficinas y vialidades.”
Asimismo José Julio dilapida los recursos municipales en actos populistas para la cual paga alrededor de un millón de pesos al traer de Estados Unidos al músico Jenny Rivera. Entre tanto no hay obras ni mejoras en Xoxo, sólo discursos vacuos y acciones populistas. Eso sí, José Julio ya luce una flotilla de flamantes vehículos: una camioneta Aspen blanca, una Patriot gris, una Ford negra. En Xoxo la corrupción continúa.









