Magisterio y política, nuevas posturas
Cuauhtémoc Blas
Oaxaca sigue en el ojo del huracán en torno al problema educativo. Servicio vital que hace mucho dejó de ser solución para constituirse en otra de las grandes problemáticas de la entidad. Hay quienes afirman que aun cuando los maestros ya no faltaran un solo día a las aulas, el atraso de los educandos no cejaría por la baja calidad del servicio que presta la mayoría de los docentes.
Ya no sólo son los 200 días que no se cumplen del calendario escolar, ahora la problemática se ha acentuado con la caída de dicha calidad, la perversión de las escuelas Normales y la corrupción de la Sección sindical y funcionarios del IEEPO que trafican y negocian plazas y horas de trabajo. Cualquiera que pueda pagar por una plaza hasta puede estar frente a grupo.
Hay crítica genuina habida cuenta de la gravedad del asunto educativo de Oaxaca, sobre todo de académicos como Carlos Ornelas, profesor-investigador de la UAM, quien conoce bien las debilidades educativas del estado. Dice el académico en su editorial de Excélsior:
“Sospecho que el Congreso local refrendará en lo fundamental la propuesta de la S22. Después de ello, me imagino que se van a dar dos procesos simultáneos. Por una parte, el gobierno federal interpondrá otra controversia constitucional porque la nueva ley no se alineará a los principios de las leyes General de Educación, General del Servicio Profesional Docente y del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. Por la otra, al no ser aprobada su propuesta íntegra, hasta con punto y coma, la S22 reincidirá en su fundamentalismo: irá por todo o nada.
“Los meses que vienen serán aciagos para Oaxaca. Paros, tomas de carreteras, cierre de edificios públicos y la amenaza de crecer el conflicto y trasladarlo a la Ciudad de México”.









