Nadie puede ni quiere contra la S 22
Cuauhtémoc Blas
La pequeña comparecencia del gobernador de Oaxaca en el Senado ofreció, de nuevo, motivo de crítica y escarnio en el ámbito nacional. Dijo, sencillamente, que su gobierno está rendido ante la Sección 22 del SNTE. Reconoció, sinceramente, que el poder de esta sección adscrita a la CNTE es superior al poder público de Oaxaca.
Ante tal confesión huelga esperar que cumpla su juramente en la toma de protesta: “Cumplir y hacer cumplir la constitución federal, la particular del estado y la leyes que de ellas emanen…” Toda vez que si no se cuenta con el poder, pero sobre todo con la voluntad de poder para someter al imperio de la ley a los grupos fuera de ella,
¿a qué llega un gobernante al poder?
Desoladora realidad, después que éste fuera el gobierno de la esperanza, que llegó con toda la fuerza de la voluntad popular, con 10 puntos porcentuales arriba del PRI, en una hazaña popular que desplazó a este último de 80 años en el poder estatal. Aplica el trillado cuento que el parto de los montes fue de un ratoncito.
Ningún gobernador de los anteriores, desde Heladio Ramírez, creador y padre del ente de 80 mil miembros (60 mil en su tiempo; crece la venta de plazas en tanto baja el número de alumnos), pasando por Diódoro, Murat y Ulises sufrieron esta situación del actual gobernante Gabino Cué, quien tuvo que dar la cara en el Senado. Ello con tan mala fortuna como no podía ser de otra manera. Dijo ahí:









