El contexto del candidato priista
Cuauhtémoc Blas
Oaxaca se ha convertido en pieza clave para algún éxito en la administración del Presidente Peña Nieto. También para que puedan consolidarse las aspiraciones del presumible delfín de éste, Aurelio Nuño. Van en un solo barco ambos en pos de que la reforma educativa llegue a un puerto de regular calado. Que cuaje algo, que se vea que sirve y no sólo es ajuste laboral.
Por eso la sucesión gubernamental en este estado de la república no es como en ocasiones anteriores, cuando la designación del candidato del PRI era sólo con consideraciones políticas-políticas, ahora hay políticas públicas nacionales que tienen aquí su aplicación, como la educativa.
En adelanto Nuño dijo en su visita reciente que habrán de renovarse las escuelas Normales para mejorar la calidad del servicio educativo. Eso es condición indispensable para hablar realmente de reforma educativa, si bien el aspecto laboral era por principio fundamental. En torno a eso reiteró que los descuentos a los maestros que no asistan a clases se harán efectivos.
El pasado 2 de octubre, fecha típica de movilización, no fueron pocos quienes dejaron de dar clases, además de la demostración de debilidad de la autoridad al permitir los desmanes de siempre en las calles y centro comerciales de la ciudad de Oaxaca. Ello no obstante el anuncio de que sucedería lo de cada año.









