.- Asesinatos de periodistas, alentados por la impunidad
Cuauhtémoc Blas
La agresión y el asesinato de periodistas en todo el país parecen imparables. Lo serán mientras persista la impunidad, mientras no se aclaren ni se castigue a los responsables. La impunidad es el motor de tantas muertes. Por eso no sirven los discursos, los bálsamos de que se investigarán, que se llegará hasta las últimas consecuencias, “caiga quien caiga”.
México se ha convertido en el país más peligroso para el ejercicio del periodismo, donde no hay una guerra formal, pero sí una de baja intensidad con enormes saldos de muertos: de migrantes, de mujeres (11 feminicidios al día), de miembros del crimen organizado, de ciudadanos inocentes y de periodistas. En lo que van de los últimos 10 días han asesinado a tres periodistas en nuestro país.
El asesinato más reciente es el de la periodista Lourdes Maldonado, quien fue ejecutada con un disparo en la cabeza en el estacionamiento de su casa en Tijuana, Baja California. Días antes, en esa misma ciudad y con el mismo modus operandi ejecutaron al fotorreportero Margarito Martínez en la puerta de su casa. En ese transcurso de 10 días, asesinaron a Luis Gamboa Arenas en Veracruz.









