Cuauhtémoc Blas
Estamos ante la abierta irrupción de un grupo de poder extranjero en tierras de Oaxaca y México. El de las empresas eólicas mayoritariamente españolas que confrontan a las autoridades municipales del Istmo de Tehuantepec. En años anteriores han desafiado, divido y vencido a municipios pequeños donde sobran los judas que venden por lo que sea a su gente; ahora les tocó a esas empresas voraces enfrentar al municipio de Juchitán de Zaragoza, el más grande y emblemático de la región por su capacidad de respuesta.
Sin duda esas empresas han de extrañar a Leopoldo de Gyves, a Alberto Reyna a Mariano Santana (COCEI) y a Héctor Matus y Daniel Gurrión (PRI) que —a la luz de los adeudos de impuestos que tienen con el municipio de Juchitán— recibían fuera de formalidad recursos por dejar trabajar a los españoles. Lo anterior tiene fundamento en los archivos municipales donde, nos comentan, no hay registro de que esas empresas hayan pagado impuestos.
Siempre sale más barato arreglos por debajo de la mesa, que es lo que a todas luces han hecho las eólicas acusadas por el presidente de Juchitán Saúl Vicente Vásquez de tener adeudos en la tesorería municipal por casi 3 mil millones de pesos. Monto de impuestos que sólo corresponden al ejercicio 2014. Extrapolando cálculos de años pasados hasta ahora se tiene que son por el orden de 8 mil millones de pesos lo que no ha pagado al municipio.












