Cuauhtémoc Blas
Sin ánimo de cuidar sus palabras, la controvertida escritora y mujer de izquierda Elena Poniatowska, dejó caer una expresión que la puso en el ojo del huracán. En su charla con jóvenes bachilleres hablaba de fotografía, hablaba de la italiana Tina Modotti quien fue la primera, dijo, que fotografió a las mujeres de Juchitán. Entonces esas mujeres eran delgaditas, agregó, y “Ahora las juchitecas que yo he visto, por la cerveza, están bien panzonas y mensas”, soltó.
Hay quienes intentaron corregir, que no dijo mensas sino inmensas. Ciertamente, la segunda palabra es menos dura que la primera, pero tampoco deja de ser ofensiva. Que no las dijo con ánimo de ofender, bueno, la cosa es que ofendió así a las juchitecas, lo menos que les habría dicho es “panzonas inmensas”.
Lo anterior, por supuesto, no es nada cordial. Ante esto, muchas mujeres estallaron molestas en las redes sociales. La difusión de ese comentario y el enojo normal ante una ofensa, fue calificado como linchamiento por simpatizantes de Elena.
La popular señora de origen europeo, descendiente de una familia de nobles polacos, daba su charla cuando sorprendió a todos con esa expresión inusitada. Ella que se distinguió por ser amante del Istmo de Tehuantepec, sobre todo de Juchitán. Invitada de Francisco Toledo, quien la vinculó a las gestas rebeldes de esa población a finales de los 70´s y principios de los 80’s del siglo pasado.
El affaire panzonas se dio en el marco la Feria del Libro de Oaxaca (FILO), a la que la escritora acudió para recibir un homenaje. Sucedió en la población de Cuilapam de Guerrero a donde fue invitada por el Colegio de Bachilleres (COBAO) para charlar con los alumnos, y platicaba lo que se le ocurría, pues con un auditorio fiel, lo que ella diga está bien. Incluso, han acuñado la frase de que “A Elenita todo se le perdona”.












