Cuauhtémoc Blas
El PRI nacional se cae a pedazos y, por ende, el estatal, Parece no tener remedio. Sus jerarcas y sus caciques regionales y locales aún actúan como si estuvieran en sus mejores tiempos del partidazo de la “dictadura perfecta” como lo calificó hace décadas ese otro senil de Vargas Llosa. No faltará el listo que regale de nuevo un Ford Mustang color amarillo huevo a Alejandro Avilés, quien hace quizá el último gran remate de candidaturas, claro siempre sólo como agente de ventas del dueño de la empresa. Y al grito de que se venden las candidaturas, pero hay que ganar las elecciones.
Connotados priistas abandonan el barco o de plano negocian con quienes se avizoran los próximos poderosos. MORENA se apresta a dejar al PRI en la segunda posición y a ver si no hasta en la tercera también en Oaxaca. No hay que perder de vista que cuando López Obrador está en las boletas los partidos que lo abanderan se alzan con la mayor votación.
En 2006 el efecto obrador dejó atrás al PRI en Oaxaca nada menos que con el 14 por ciento de ventaja; en 2012 con el 10 por ciento. En el primer proceso el conflicto social y magisterial sirvió para acrecentar esa votación; en el segundo sin conflicto magisterial la ventaja fue menor. Sin embargo, tanto en 2006 como en este 2018 el magisterio de la CNTE y del SNTE de Elba Esther Gordillo van con López Obrador. Un poco de conflicto magisterial les caería de perlas para acrecentar esa votación de nuevo. Veremos qué pasa en mayo.












