Cuauhtémoc Blas
Estamos ante un extraño proceso no sólo jurídico, también, político, mediático y de gestión de gobierno con el caso del señor Juan Vera Carrizal. El cálculo pareció ser entregarse ahora en medio de la psicosis de la pandemia. No resultó así, no siempre los cálculos salen.
O quizá el cálculo fue: no podrá haber marchas, ni disturbios si es liberado. Pero de que el señor las tiene todas consigo, las tiene. Hay que recordar la parábola del pato: si camina y actúa como pato, es pato. Meses para que se atendiera la acusación de la víctima del atentado con ácido, María Elena Ríos; la Fiscalía de Oaxaca sólo actuó cuando el escándalo nacional e internacional fue mayúsculo, y después que el tema llegó a la sesión mañanera del presidente.












