Cuauhtémoc Blas
Lo que se esperaba después de la adición a la ley de Protección a la Salud de Niños y Adolescentes hecha por el Congreso de Oaxaca, que prohíbe la venta de alimentos chatarra a los mismos, inició. La andanada viene de los multimillonarios industriales dueños de las fábricas de esa comida y refrescos embotellados, a quienes nada les importa la salud de los mexicanos o de quién sea con tal de seguir amasando fortunas a cualquier costo. Como está dicho: el capital no tiene moral.
Han desplegado ya un cabildeo, para “convencer” a los diputados de otros estados de la República, como Tabasco, Tamaulipas y Estado de México, para que no sigan el ejemplo de Oaxaca. Tienen el dinero para comprar diputados, conciencias, plumas, espacios, pero con todo van a ser derrotados.












