La salida de la Corona de Tuxtepec empezó a divulgarse desde mayo de 2010 cuando por el despido de 450 trabajadores estalló una huelga que duró 50 días. Tanto aquella larga huelga como el reciente paro de enero de 2012 polarizaron a la sociedad tuxtepecana al inhibirse la derrama de los millonarios ingresos en la operación de la factoría. Sin embargo, hay razones de peso que señalan que la empresa sólo amaga para lograr imponer sus intereses, pues en esa región tiene las mejores condiciones de producción nacional: agua de calidad, subsidios, mano de obra barata…
La amenaza del cierre definitivo en Tuxtepec de la Compañía Cervecera del Trópico, filial del Grupo Modelo, ronda la región del Papaloapan que abarca parte de Oaxaca y Veracruz. Una vez más, el 24 de enero último, los mil 200 trabajadores de la empresa pararon la producción de cerveza Corona en protesta por la decisión de la empresa de desmantelar 2 de las 9 líneas de producción de la planta industrial.
Ello como parte de la política de desarrollo tecnológico puesta en marcha hace 10 años que implica recortes de personal no especificados con claridad. Hace una década la empresa tenía 2 mil 500 trabajadores, hoy sólo cuenta con mil 200. La Cervecera del Trópico inició actividades en Tuxtepec en 1984.
El paro de brazos caídos en todas las líneas de producción se dio luego que el Andrés Santiago Parada, líder del sindicato de trabajadores de la cervecera se reuniera con el gerente de la planta Jaime Cerón, quien se negó a detener el desmantelamiento de esas líneas de producción, argumentando que es una decisión del Consejo Administrativo de la empresa.
Negociaciones en sigilo
El 10 de febrero sin comunicado alguno y tras negociaciones realizadas en sigilo en la ciudad de México entre empresa y sindicato, la fábrica retomó su actividad. Las dos partes guardaron total silencio sobre cómo se solucionó el diferendo. La tranquilidad volvió a los tuxtepecanos quienes por distintos medios manifestaron su temor a que la cervecera cerrara la planta cuya derrama económica global es millonaria. Hay razones de peso que señalan que la empresa sólo amaga para lograr imponer sus intereses, pues en esa región tiene las mejores condiciones de producción nacional: agua de calidad, mano de obra barata, como se explica más adelante.
La salida de Corona de Tuxtepec empezó a divulgarse desde mayo de 2010 cuando por el despido de 450 trabajadores estalló una huelga que duró 50 días, entre abril y mayo de ese año. Tanto aquella larga huelga como el reciente paro polarizaron a la sociedad tuxtepecana al inhibir la derrama de los millonarios ingresos en la operación de la factoría. Corona se ha convertido en una parte importante de la economía de la ciudad de Tuxtepec, también llamada “La perla del Papaloapan”, el segundo municipio más grande y el más rico o menos pobre de Oaxaca.
Gabino Cué omiso
Tuxtepec desarrolla una importante actividad comercial y ganadera, y su dinámica económica, social y académica la realiza en mayor medida con Veracruz, cuya capital la tiene a 2 horas en autopista, en tanto la capital de Oaxaca está a 5 horas por una mala carretera. Con Oaxaca los lazos son sobre sólo en lo político, dicen muchos tuxtepecanos.
La poca atención que el gobierno del estado prestó al caso de la cervecera preocupó a los tuxtepecanos. El gobierno de Gabino Cué Monteagudo, que llegó al poder con una alianza de partidos PAN-PRD-PT y Convergencia, no intervino en este problema. No se sabe de reunión alguna para mediar con las partes en conflicto.
Miguel Ángel Vásquez, analista político tuxtepecano, sostiene que sólo trascendió de manera extraoficial en su municipio que Gabino Cué viajó de Oaxaca a entrevistarse en privado en esos días con los directivos de la empresa. Hay que recordar, añadió, que desde la campaña de Gabino para gobernador el sindicato de la Cervecera se sumó a éste, in cluso el sindicato en pleno se afilió al entonces partido Convergencia de cuyas filas saliera Gabino Cué. Abundó que la primera visita como mandatario a Tuxtepec tuvo como sede la del Sindicato de Trabajadores de la Corona.
Vásquez Ortiz expresa su extrañeza por la supuesta decisión de la cervecera de abandonar Tuxtepec: “Nadie cree que la Corona piense realmente dejar esta región donde tiene las mejores condiciones para su producción de 16 millones de hectolitros de cerveza de los 60 millones que produce en total el Grupo Modelo. Corona aprovecha acá el líquido de mejor calidad de la región y el país, con afluentes que bajan de aguas arriba, de una de las reservas acuíferas y biológicas más importantes del país, la reserva de La Chinantla. Donde los indígenas chinantecos reciben 15 millones de pesos al año del programa Pago por Conservación de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR). La cervecera y una parte de la población reciben los beneficios de esa inversión de recursos federales”, agrega Vásquez Ortiz.
Recorte de personal
En torno al conflicto laboral el también abogado Vásquez Ortiz afirma que como la fabrica requiere cada vez de menos personal por sus procesos de modernización y automatización, recorta personal periódicamente, lo que motiva la natural inconformidad de los trabajadores.
Tanto este analista como medios locales y opiniones en general sostienen que la cervecera sólo amaga con retirarse. “… el intento de desmantelar dos líneas de producción, se trató de un amago al Sindicato de Cerveceros, queriendo usar la misma táctica de la desaparecida Fapatux (Fábrica de Papel Tuxtepec): disminuir la producción, declararse en quiebra, liquidar a los sindicalizados y finalmente reiniciar operaciones con personal nuevo bajo el sistema de subcontratación u outsourcing.” (Ahora con el nombre de Biopapel, pero sin sindicato y salarios muy bajos) (http://www.elpinerodelacuenca.com.mx/)
Destaca en esta pugna entre trabajadores y cervecera la omisión del gobierno estatal ante la posibilidad de cierre de una de las pocas grandes empresas instaladas en la entidad. El 10 de febrero pasado, al reanudarse labores en la planta, la Secretaría General de Gobierno del Poder Ejecutivo de Oaxaca envió un escueto boletín de prensa celebrando el arreglo para bien de Oaxaca.
Aunque extrañamente la dependencia sostiene en ese boletín haber participado en dicho arreglo cuando nadie los vio en eso, la solitaria figura del Secretario general de gobierno en la foto de dicho comunicado resulta tan extraña como elocuente: no se ven interlocutores. Sin fomento industrial La Compañía Cervecera del Trópico en Tuxtepec es de las únicas tres grandes industrias asentadas en el estado de Oaxaca, junto con Cruz Azul y Pemex, éstas dos últimas en el Istmo de Tehuantepec, en Lagunas y Salina Cruz respectivamente.
Lo cierto es que no hay una estrategia visible del gobierno actual por atender a las empresas ya asentadas en Oaxaca y menos para atraer otras. Cotidianamente hay cierre de carreteras, bloqueo de calles por la agitación de ciudadanos inconformes, indígenas o de los grupos de presión. Sólo en la ciudad de Oaxaca se han realizado en un solo día hasta 10 bloqueos de grupos diferentes que reclaman atención, programas, dinero, etc.
En esta dinámica predomina la apabullante actividad política del magisterio de la Sección 22 con sus paros e incumplimiento del calendario escolar hasta en un 30 por ciento, lo que ha ubicado a la entidad entre los más bajos índices educativos que impacta negativamente en la formación de capital humano; Oaxaca sostiene desde hace lustros los más bajos índices de productividad del país.
Todo esto inhibe la llegada de industrias a la entidad, y por el contrario dos de esas grandes empresas han manifestado su política de reducción industrial: Pemex y Cruz Azul. De las dos etapas de la refinería “Antonio Dovalí Jaime” sólo se construyó una, quedando pendiente en Salina Cruz otros importantes proyectos: dos oleoductos, un combustoleoducto, un amonioducto, un gasoducto y tres poliductos, así como obras de infraestructura portuaria.
Un alto ejecutivo de Cementos Cruz Azul dejó entrever que dos nuevas plantas industriales pensadas inicialmente para Lagunas Oaxaca fueron instaladas una en Puebla y otra en Aguascalientes. Y agregó en voz baja a mediados de 2006: “Ninguna industria más vendrá a Oaxaca”, lo cual ha resultado profético. (Oaxaca, ínsula de rezagos, edit. Siembra. México. 2007).
La tenencia de la tierra predominante en Oaxaca es la social en un 75 por ciento del total, comunal y ejidal, que arroja inseguridad en la tenencia de la tierra, lo que junto con la agitación política intensificada desde hace poco más de 30 años desalienta la actividad industrial.
Aunque el Plan Estatal de Desarrollo actual contempla estas problemáticas no ofrece alternativas de solución. Admite: “se debe enfatizar que para atraer inversiones y fomentar la producción, es indispensable contar con un entorno de paz social, de legalidad y de respeto a los derechos y propiedades de las personas y las empresas. Sin certidumbre para las inversiones…”
Pero nada más, cuando se trata de acometer problemas reales de Oaxaca este gobierno no se mueve. Esto se vio muy claro en el problema de la Corona donde sólo participó con un insólito boletín de prensa.
