Solalinde, en la frontera de la muerte

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migrantes_1Juchitán Oax.- El secuestro de indocumentados es el tercer ingreso monetario para el grupo delictivo de los Zetas, que reúne cerca de 25 millones de dólares en tan sólo seis meses, según una investigación del periodista salvadoreño Oscar Martínez, autor del libro “Los migrantes que no importan”.

Experto en el tema migratorio, el periodista aseguró que las dificultades que enfrenta el narco para sostener su actividad los llevó al secuestro en el que “existe una flagrante alianza entre pandilla y autoridades”.

migrantes_2La Comisión Nacional de Derechos Humanos dio a conocer en un informe que entre octubre de 2008 y septiembre de 2009, se registraron 10 mil secuestros de migrantes en territorio nacional, en los que están involucradas bandas de narcotraficantes como los Zetas, quienes realizan secuestros masivos.

Leva de indcocumentados

En agosto pasado luego que elementos de la Secretaría de Marina localizaron los cuerpos de 72 migrantes en el rancho San Fernando en Tamaulipas, presuntamente ultimados por Zetas por haberse negado a trabajar para ellos, el secretario técnico del gabinete de Seguridad Nacional, Alejandro Poiré, reconoció que no era la primera vez que los narcos intentaban reclutar indocumentados.

Pese a las reiteradas advertencias de los riesgos que representa el tránsito de manera ilegal por territorio mexicano para llegar a Estados Unidos, cada año, según reportes de la CNDH, ingresan a México unos 500 mil extranjeros.

En el periodo de enero a septiembre de 2010, México recluyó en la estación migratoria de Tapachula, Chiapas a cerca de 45 mil migrantes centroamericanos, de ellos 19 mil 783 eran hondureños, 14 mil 148 guatemaltecos y 6 mil 648 de El Salvador, de acuerdo a informes de la Secretaría de Gobernación dados a conocer tras la visita del canciller de Guatemala Haroldo Rodas y del Salvador Hugo Martínez.

Apenas el 25 de enero, elementos de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Chiapas y personal de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, rescataron a 219 migrantes centroamericanos y asiáticos que viajaban hacinados en un compartimento oculto en un tráiler de carga.

Los migrantes venían procedentes de los países centroamericanos de Guatemala, El Salvador, Honduras así como una decena de la India, Sri Lanka y Nepal.

Rutas de migrantes, negocio viejo

Un “pollero” istmeño radicado en Estados Unidos, reveló que su viejo negocio de tráfico de indocumentados tenía su punto de operación principal en el municipio juchiteco, donde preparaban los “clavos” de los trailers.

“Llevábamos el trailer a un taller localizado al otro lado (poniente) del puente del rio (de los perros), ahí se quedaba para que les colocaran triplay, luego pasábamos a recogerlo y en Chiapas cargábamos cualquier mercancía y abajo metíamos a los pollos, …pagaban bien, de 30, 40 o hasta 50 mil pesos dependiendo de dónde eran, los que pagaban mejor eran los chinos o japoneses, pero sólo nos daban dos o tres y el resto eran los centroamericanos, los más baratos”.

Entonces al igual que ahora, asegura, si el negocio estaba “amarrado” con policías federales de caminos y miembros del INM el paso era directo, pero si no “teníamos que usar diferentes rutas para llegar al Istmo”.

Los polleros aprendieron a caminar por la selva Chimalapa para guiar a los migrantes desde la localidad de La Blanca, y evitar así la supervisión de la garita migratoria de La Ventosa, unos 15 kilómetros adelante sobre la carretera panamericana. Testimonios de habitantes de San Miguel y comunidades zoques de Santa María Chimalapa como San Francisco La Paz, confirmaron lo dicho por el pollero istmeño.

La ruta marítima tan recurrida en la pasada década para el paso de indocumentados por las costas oaxaqueñas, dejó de ser atractiva para polleros y para los propios migrantes tras los repetidos accidentes y naufragios que arrojaban decenas de cuerpos a las playas como ocurrió en octubre de 2007, cuando 24 cadáveres fueron rescatados en el municipio de San Francisco del Mar en la zona huave, cercana al estado de Chiapas. Años atrás un naufragio similar le costó la vida a 21 indocumentados centroamericanos; una sola persona salió con vida.

Sin embargo, la ruta de la Costa del Pacífico está contemplada dentro del documento “La Frontera Sur, su importancia geoestratégica”, elaborado por el vicealmirante de la Armada de México, Conrado Aparicio Blanco, junto con la del Golfo de México y las del centro del país que concentran el paso de migrantes por la zona del Istmo.

Casas de Seguridad

El redituable negocio que representa el tráfico de migrantes en la región istmeña en donde resultan beneficiada una amplia gama de personajes desde polleros, policías, taxistas, transportistas, tenderos, cocineras, prestadores de servicios como hoteles, hostales, casas de huésped entre otros, impide que la actividad desaparezca pese a los esfuerzos institucionales.

En Juchitán operan casas de seguridad rentadas por polleros a particulares en los fraccionamientos Magisterio Democrático, IVO y 7ª. Sección, por citar algunos, mientras que en localidades de la zona oriente como Tapanatepec, Zanatepec, Chahuites y comunidades como Las Anonas, ranchos y viviendas albergan a migrantes que pagan bien por permanecer en espera del traslado acordado por los polleros.

“Todos saben dónde están, quiénes son, cómo operan, pero ¿quién los va a denunciar … quién los va a detener si son las mismas autoridades las que están involucradas muchas veces?” se pregunta el joven que accede a dar nombre, santo y seña de las redes tejidas en el jugoso negocio del tráfico de migrantes.

“Unos dicen que son los zetas, pero realmente son grupos locales que trabajan para los zetas , algunos son centroamericanos que ya se quedaron a radicar en Juchitán o el Istmo y disfrazan su verdadera actividad con otras que le sirven de fachada”, explicó la fuente que por obvias razones pidió el anonimato.

Las estadísticas

El único grupo de atención y protección al migrante del Instituto Nacional de Migración (INM) , es el denominado Beta, que en breve podría instalar un módulo en el Istmo de Tehuantepec, reportó en el año 2010 un total de 4 mil 163 migrantes rescatados, 794 heridos, la localización de 190 personas reportadas como extraviadas y un total de 15 mil 115 patrullajes propios realizados y 3 mil 495 en acciones conjuntas con dependencias federales.

De acuerdo con las estadísticas del Centro de Estudios Migratorios del INM, del 2002 al 2009 personal del Grupo Beta rescató a un total de 30 mil 815 migrantes, registró 6 mil 217 lesionados y 359 personas mutiladas en su paso por el territorio nacional con rumbo a los Estados Unidos. Las cifras sin embargo, son apenas una muestra de la realidad más cruda que a diario se registra en el país.

Los “Módulos de atención a menores migrantes no acompañados” creados en diversos puntos del país por iniciativa de Margarita Zavala, presidenta del Sistema DIF nacional, reportaron de enero a octubre de 2010 el aseguramiento de 4 mil 92 extranjeros menores de edad de los cuales, mil 676 no venían acompañados.

De enero a octubre del año pasado, en el estado de Oaxaca se alojaron 220 niños centroamericanos en estaciones migratorias de los cuales 112 no estaban acompañados.

Solalinde contra la “Medusa”

El 14 de mayo de 2006, un tren de carga que procedía de Ixtepec con destino a Medias Aguas Veracruz, volcó en la población de Nisanda. En el ferrocarril viajaban de polizontes centenares de migrantes centroamericanos. Decenas de ellos resultaron lesionados, mutilados, muertos.

Fue ese el detonante que llevó al cura Alejandro Solalinde a convertirse en defensor de los derechos humanos de los migrantes y lo llevó como él mismo señala, a despertar a la pesadilla del drama cotidiano de los “sin papeles” en su paso por el Istmo de Tehuantepec.

“Los sacerdotes de la comunidad se mostraron indiferentes, no quisieron albergar a los migrantes en sus espacios, las puertas de la iglesia se cerraron y las autoridades policiacas del lugar asaltaban a los migrantes sobrevivientes…fue un despertar doloroso cuando me revelaron el martirio que sufrían, los abusos, el robo, la extorsión”.

Inexperto entonces en el trato con autoridades policiacas y tras conocer que era la propia policía ministerial y municipal la que abusaba de los migrantes, el sacerdote ofreció a los señalados en un diálogo abierto y franco dos opciones: denunciarlos públicamente con riesgo de perder sus empleos o brindarles ayuda y orientarlos para que cambiaran su comportamiento. Los policías eligieron la segunda opción, pero “me dieron el avión”, reconoció el cura.

Despojado ya de los miedos de enfrentar al monstruo que él llama “medusa” por las cabezas de autoridades policiacas, civiles y organizaciones delictivas coludidas en el tráfico, extorsión, robo y secuestro de migrantes centroamericanos en su paso por el territorio istmeño, Solalinde afirma que su lucha tiene sentido.

-¿Qué ha logrado después de tanto manejo mediático sobre los secuestros de migrantes en el Istmo, de qué ha servido, la cosa sigue igual?

-No, ya se comienzan a dar cambios, cambiaron al Subprocurador de Justicia en el Istmo, están cambiando a algunos elementos, creo que hay voluntad de este gobierno y sobre todo destaca que el propio gobernador haya dicho que su gobierno tiene como línea transversal el respeto y defensa de los derechos humanos. Eso es algo prometedor.

-Pueden cambiar a las cabezas pero los operativos son los policías y si siguen siendo los mismos y con el mismo comportamiento ¿de qué sirve?

-Estoy de acuerdo con usted, los operativos son los corruptos, pero tenemos que coadyuvar con las autoridades para que Oaxaca viva una nueva etapa. Tengo confianza de que así será, este gobierno no ha cumplido siquiera dos meses, hay que concederle el beneficio de la duda y desde luego exigir que sean castigados quienes han sido denunciados, que se investigue a los policías corruptos, que se detenga a los secuestradores porque sí es preocupante que los sigan contratando y los ubiquen en otros lugares porque ahí harán lo mismo…debe haber un seguimiento y aplicar la ley.

La lucha del defensor de los derechos humanos comenzó a dar sus frutos pues a propuesta del diputado local priista Max Vargas Betanzos, el Congreso del Estado aprobó una iniciativa de ley para la creación de una fiscalía itinerante debido a las denuncias constantes de violación de derechos humanos en el estado.

No obstante, la lucha emprendida por el clérigo -que recibió amenazas de muerte de grupos delictivos afectados por sus declaraciones y denuncias-, lo obligó también a aceptar la protección cautelar por su labor pastoral a favor de los migrantes pero se niega a cambiar su forma de vida.

“No he cambiado nada ni quiero cambiar… Jesús no me puso aquí para hacerme el importante, sino para ser el último de sus servidores y él ser el primero, esa es mi misión”, reitera con humildad.

Diferencias con el Instituto Nacional de Migración

Solalinde Guerra no se detiene a pensar que los migrantes violan la Ley General de Población al ingresar de manera ilegal a territorio mexicano pues él sólo ve a “hermanos en el camino en busca de una vida mejor”.

Sin embargo la condición migratoria de los centroamericanos que acuden a su albergue y viajan en el ferrocarril de Chiapas hasta Veracruz o Tamaulipas, los ubica como el blanco principal de los oficiales del INM cuya tarea es “asegurar” a los indocumentados y “repatriarlos” como pomposamente le denominan.

El pasado 22 de enero el guatemalteco José Alvarado, de 25 años de edad, sufrió un accidente al caer del ferrocarril en movimiento en la localidad de Chahuites, Oaxaca tras un operativo realizado por agentes del INM.

Solalinde Guerra responsabilizó al INM que rechazó el señalamiento argumentando que el migrante se había accidentado después del operativo al intentar abordar el ferrocarril ya en marcha.

“Es cierto, así ocurrió pero los agentes migratorios no se retiraron tras realizar el operativo, permanecieron en el lugar y entonces significa que los hechos ocurrieron en el marco del operativo, ahí estaban cuando el tren comenzó la marcha y presionaban con su presencia a los migrantes”, indicó.

El sacerdote, molesto por el boletín del INM que rechazaba su responsabilidad en el accidente del migrante guatemalteco que perdió una pierna agregó: “si migración no lo reconoce acudiremos a otros organismos internacionales donde denunciaremos los hechos, que el INM se responsabilice, que deje de preocuparse por su imagen y asuma su responsabilidad o nos obligará a estar presentes en cada operativo que realicen”, indicó.