Gasoducto de Tuxtepec, detenido por vecinos de colonias

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Desde el 2012 la introducción del ducto de gas para proveer a dos grandes empresas en Tuxtepec, Cervecera del Trópico y Biopapel, se ha sentido como amenaza para las colonias por donde pasa, y aún no culmina.

 

Santos Vera


Tuxtepec.- Desde que el Gasoducto era un proyecto, cuando apenas se le vislumbraba llegar al municipio principal de la Cuenca del Papalopan, Tuxtepec, tuvo sus detractores; líderes de organizaciones sociales anunciaban al ducto de gas industrial como un peligro latente para la vida de quienes tuvieran casas cercanas a la tubería.

 

El gasoducto dotaría de gas a dos de las industrias más importantes del municipio, la Compañía Cervecera del Trópico y Biopapel. La empresa papelera tenía el argumento que mejoraría la economía del municipio, recientemente azotado por un sinfín de conflictos sociales en el decadente trienio de José Manuel Barrera Mojica.
Gasoducto de 31 km

Era el año 2012, el gasoducto empezó a avanzar por las comunidades y ejidos de Tuxtepec. El presidente en turno, Barrera Mojica, al entregar las licencias de uso de suelo y de construcción de la empresa Gas Natural Industrial SA de CV., festinó que la construcción del gasoducto beneficiaría a las empresas ya instaladas y atraería a otras al municipio.

“El presidente explicó -decía el boletín de prensa- que esta estrategia prevé la construcción de un ducto de 31 kilómetros para el transporte de gas natural, en el que la compañía hará una inversión de 480 millones de pesos”. Una vez más, esperanzas de bonanza se sentían con el gasoducto, o al menos eso querían hacer creer esa fallida administración municipal.

El plan de inicio retomaba la línea proveniente de Tierra Blanca en interconexión con Pemex Gas, saldría sobre El Jícaro a la carretera 145 para dar gas a Biopapel, continuaría hasta cruzar el río por la caseta de Papaloapan siempre por la margen derecha. Seguiría hacia el entronque con Agua Fría-Las Limas en donde cambiaría su ubicación y después continuaría por el lado izquierdo de la carretera hasta el entronque de Cuatro Caminos y salir al Bulevar Benito Juárez para dar vuelta a la izquierda y llegar a la Papelera y el ejido de Sebastopol, con una longitud de 31 kilómetros.

 

Resistencias al gasoducto

 

El ex director de la Casa de la Cultura de Tuxtepec, Samuel Aguilera, fue de los primeros y más reacios a que los ductos pasaran por las comunidades y cerca de su propia casa. El veterano político Zenón Bravo Arellano fue otro que acudió al municipio con gente para exigir la detención esa obra. Habitantes de ejidos como San Bartolo, Pueblo Nuevo, Papaloapan y Las Limas se inconformaron en su momento y causaron revuelo con manifestaciones.

Los vecinos que se manifestaron en el palacio municipal, lograron desviar la ruta del gasoducto ante las quejas de que pasaba muy cerca de una escuela primaria. El ducto pasaría ahora por platanales y potreros. Después del largo proceso desde Tierra Blanca y luego de manifestaciones de pobladores en diferentes partes, tanto del territorio veracruzano como del oaxaqueño, la obra se extendería hasta la que era su meta: las industrias del principal municipio cuenqueño.

 

La 23 de Septiembre, acepta

 

Dos años después de haber modificado algunos tramos del gasoducto, después del diálogo por fin el gasoducto se reflejaba como una realidad, hasta que llegó a la colonia Del Carmen.

El cinco de febrero del 2014, ya con Antonio Sacre Rangel como presidente municipal de Tuxtepec, empezó la primera manifestación, vecinos de varias colonias, con pancartas de protesta, se postraron frente a la entrada de la colonia del Carmen, por donde pasaría el tubo, y ya muy cerca de la Cervecera, uno de sus principales objetivos.

La recién desempacada administración de Sacre Rangel envió a uno de sus hombres de mayor experiencia, Sergio Loyo Ortega, coordinador general de Políticas Públicas del ayuntamiento para llevar a cabo reuniones en las colonias más inconformes, la 23 de Septiembre y la Del Carmen.

La tarde del 6 de febrero, alrededor de 70 vecinos de la 23 de Septiembre discutieron cada punto importante para valorar si el gasoducto era un peligro. Acudió un delegado de la secretaría de Finanzas de Oaxaca y personal de la empresa Gas Natural Industrial.

La solución al conflicto fue cuando la presidenta de colonia aceptó que la empresa le ofreció 330 mil pesos para que permitieran el paso de los tubos de gas. Hubo quejas e inconformidades pero finalmente los vecinos al escuchar la cantidad aceptaron que el gasoducto pasara por el bulevar Antonino Fernández, mismo que pasa frente a la Compañía Cervecera del Trópico. Los colonos utilizarían el dinero para empezar a construir su salón de usos múltiples, dijeron.

 

Colonia Del Carmen, dique

 

Estaba casi todo listo, pero faltaba el lugar cuyos pobladores se mostraban más reacios al paso del ducto, la colonia Del Carmen. Desde un inicio, a pesar de las pláticas, los intentos de convencer por medio de un vídeo para que aceptaran fueron vanos. Esa colonia rechazó todas las propuestas, afirmaron que no había un atlas de riesgo que asegurara la integridad física de los habitantes. Argumentaron que en su colonia había profesionistas que sabían de las consecuencias de un error en la colocación del gasoducto, que podría causar un grave accidente. Entre 20 vecinos quitaron los pesados ductos que pasaban por el bulevar Antonino Fernández.

A pesar de ser uno de los últimos tramos, dicha colonia sirvió para destapar las irregularidades de Protección Civil municipal del trienio anterior, a cargo del director José Antonio Hernández López, al brindar permisos sin las especificaciones propias de un atlas de riesgo.

El director de Protección Civil en Oaxaca, Manuel Alberto Maza Sánchez en una visita que realizó a la ciudad, corroboró que no había documentos reales por parte del encargado de Protección Civil municipal en el trienio de José Manuel Barrera. Es así como se exhibía el permiso del ex director de Protección Civil para permitir de manera irresponsable el paso del gasoducto.

Los vecinos con Herlinda Martínez Carrillo y Carlos Escobar Pacheco al frente eran, junto a un grupo numeroso, los principales activistas en contra de lo que denominaban una obra que podía causar una catástrofe. Reiteraron que el presidente del comité de vecinos de la colonia Del Carmen, Martín Gonzalo Cruz había vendido la integridad de los vecinos, al ceder el paso del gasoducto.

 

Ante la presión y señalamientos Martín Gonzalo renunció a su cargo.

 

Herlinda y Carlos Escobar, junto a otros vecinos, en más de una ocasión mostraron documentos en contra de la instalación del ducto. Los vecinos inconformes eligieron al segundo del comité de vecinos como presidente de colonia. Días después se realizarían las elecciones para elegir los comités de vecinos en cada una de las colonias, al igual que en la colonia Del Carmen.

A partir de ese momento el Gasoducto ha representado un dolor de cabeza para la actual administración municipal, para los empresarios de Gas Natural Industrial y el gobierno del Estado.

El problema se ha “empantanado” definieron los vecinos de la colonia del Carmen, y es que cada argumento de las autoridades y empresas, es refutado por los profesionistas de la colonia. Los encargados del proyecto, con Alejandro González Monsalvo, insisten que la obra cuenta con todas las normas de seguridad para evitar accidentes. Los vídeos con los que han ilustrado a la mayoría de las colonias inconformes, no han tenido el suficiente impacto en la Del Carmen, último obstáculo para llegar a la meta. Las reuniones continúan y los vecinos no dan tregua. La culminación del gasoducto se retrasa, ya va para dos años.