Mujeres indígenas, víctimas de la Secretaría de Salud
Texto: Claudia Ramos / Fotos: Luisa Hernández, Claudia Ramos
La fotografía del parto de Irma López Aurelio en el patio del Centro de Salud en Jalapa de Díaz reveló al mundo lo que en Oaxaca es cotidiano, el coartado derecho a la salud por la falta de políticas públicas y la incompetencia de un Secretario de Salud, Germán Tenorio Vasconcelos, concentrado sólo en justificar su permanencia al frente de la Secretará de Salud estatal.
Tuxtepec.- La fotografía y la noticia del parto de la indígena mazateca Irma López Aurelio en el patio del Centro de Salud en Jalapa de Díaz, Oaxaca, publicada en las redes sociales por el periodista Eloy Pacheco López, puso ante los ojos del mundo lo que desde hace mucho tiempo es evidente en la entidad, la negligencia institucional de la Secretaría de Salud en Oaxaca (SSO).
El caso de la falta de atención a mujeres embarazadas y en trabajo de parto, como el ocurrido a Irma, no es el único ni en ése Centro de Salud ni en la región.
Irma, Cristina, Elia, Minerva víctimas Así como Irma López Aurelio se suma a la lista de casos denunciados públicamente, el de Cristina López Durán, quien en julio tuvo a su hijo a la intemperie en el mismo Centro de Salud de Jalapa de Díaz, es uno más.
Estos hechos recurrentes en las zonas rurales, también se registran en unidades médicas de primer nivel como el Hospital General de Tuxtepec denominado “Amigo de la madre y el niño”. En los baños de éste nosocomio, en 2010, Elia Agustín Salazar chinanteca de San Lucas Ojitlán, dio a luz luego de permanecer seis horas sin ser atendida.
Negligencia institucional
Y es que la negligencia institucional en los SSO, es un tema recurrente. En Jalapa de Díaz, Salvador el hijo de Irma, pudo haber nacido en mejores condiciones en un hospital de 12 camas, que lleva seis años esperando su conclusión.
En Tuxtepec, las historias de Elia, Minerva y Guadalupe, pudieron ser distintas, pero al igual que Irma y Cristina, llegaron a un nosocomio que no las pudo atender como se requería por no contar el personal sensibilizado, por una carente infraestructura que lleva 15 años en una ampliación que no concluye, y por falta de recursos humanos.
Pero no sólo se trata del personal y de infraestructura, lo que más afecta es la indolencia de las autoridades tanto estatales como municipales, carentes de una política pública en materia de salud y bajo esta indolencia, las oaxaqueñas y los oaxaqueños ven coartado su derecho a la salud.
¿Oaxaca, políticas de salud o de simulación?
“No hay otro testimonio más claro de injusticia y desigualdad social que la falta de acceso a los servicios médicos”, diría Gabino Cué Monteagudo en el tercer párrafo del apartado de salud en su primer informe de gobierno.
El compromiso con el bienestar y el derecho a la salud de las y los oaxaqueños, no ha sido cumplido y pese a que su gobierno se propuso “orientar los esfuerzos institucionales al cumplimiento de las metas en salud asociadas a la condición de pobreza de la población y al cumplimiento de la Declaración
de los Objetivos del Milenio”, éste sólo quedó impreso en ese informe.
Lejos está ése compromiso de la realidad en materia de salud en Oaxaca; de acuerdo con el Informe Rendición de Cuentas en Salud 2011, tras la implementación del Programa Sectorial de Salud (PROSESA), Oaxaca se encuentra en uno de los últimos lugares en los índices de Esperanza de Vida al Nacer (Lugar 29) y de cobertura en la detección de Cáncer de mama (Lugar 29); en los primeros de muertes a causa de la Diabetes Mellitus (Lugar 9) y en muertes por Cáncer Cérvico Uterino (Lugar 1).
Como complemento a la emisión del informe Rendición de Cuentas en Salud 2011, la Dirección General de Evaluación del Desempeño, elaboró el documento denominado “Rendición de Cuentas en Salud. Información Estratégica por Entidad Federativa, 2007-2011”.
En el documento se muestra la ubicación que cada entidad federativa ocupa dentro del contexto nacional respecto del valor 2011 reportado para cada uno de los indicadores señalados, utilizando un sistema de semáforo donde el color verde corresponde a las 10 entidades que registraron los mejores valores a nivel nacional, el color amarillo para las entidades que se ubican en las posiciones 11 a 22 y el color rojo para aquellos indicadores donde el valor se ubicó entre los lugares 23 al 32 del contexto nacional.
El documento publicado en la sitio web de la Secretaría de Salud federal, podría considerarse desconocido por las autoridades oaxaqueñas, al no existir
una política clara en materia de salud pese a que en el segundo informe de gobierno de Gabino Cué destacó la necesidad de “conocer la situación de
salud de la población oaxaqueña es fundamental para operar programas y políticas públicas encaminadas a generar bienestar”.
Éste hecho que está lejos de la realidad, según lo que expresa el Consejo Ciudadano de Formación y Cultura Autogestiva A.C, que precisa que en Oaxaca no ha habido una política pública adecuada para resolver el problema de salud.
“Hay elefantes blancos por todos lados, hay centros hospitalarios por todos lados, pero no cuentan con médicos, no cuentan con personal y mucho menos con medicamentos entonces Oaxaca adolece de esta situación”.
Ésta situación dice, no es sólo del gobierno del cambio, “hay que recordar que mientras en México se abría un hospital del lujo de la esposa del ex gobernador (Ulises Ruiz Ortiz) las mujeres de Oaxaca están pariendo en la calle”. El dirigente de esta Asociación Jorge Vásquez considera que es necesario que se rectifique el camino en materia de salud y se rompa con los vicios y corrupción que imperan en los Servicios de Salud de Oaxaca “me parece que todo pasa por la honradez, si no hay una transparencia en el manejo de los medicamentos en los centros de salud, si no hay transparencia en el manejo de la nómina de la Secretaría de Salud a donde se va muchísimo dinero para los aviadores que han servido electoralmente a los pasados gobiernos y a los actuales, pues no hay dinero que alcance. Nosotros proponemos que el gobernador Gabino Cué inicie una auditoría de fondo y limpie la Secretaría, por un lado esta eso y por otro, que no se abran más centros de salud si no se cubren las necesidades de los que ya están; es decir, que se revise dónde se está cubriendo al cien por ciento con los medicamentos, dónde los centros tienen personal, dónde realmente están operando al cien por ciento para la población”.
Precaria infraestructura
Pese a que el estado está obligado a promover lo necesario para que la población tenga acceso entre otros aspectos, a la asistencia médica y social, según lo establece la Constitución Política del Estado de Oaxaca, en ésta entidad prevalece una precaria disponibilidad de la infraestructura médica.
Ni la Constitución ni la Ley Estatal de Salud (reformada hasta el 2005), tienen oídos y voz en Oaxaca, donde la realidad es que no se tiene un control, ni se vigila la prestación de servicios y de establecimientos de salud de los servicios públicos a la población en general.
Apenas en su primero y segundo informe de gobierno, Cué Monteagudo habría destacado que en materia de infraestructura Oaxaca cuenta actualmente con una infraestructura de tres hospitales de especialidad, 13 generales y 16 comunitarios, siete Centros de Salud con Servicios Ampliados (CESSA), 727 Centros de Salud de 1 a 12 núcleos básicos, 107 Equipos de Salud Itinerantes (ESI), 289 unidades dentales, 46 laboratorios
clínicos y 54 caravanas. Así como 2 mil 42 casas de salud con que cuentan los municipios.
Sin embargo, ésta supuesta infraestructura donde se prestan servicios médicos de primer, segundo y tercer niveles se encuentra a medias por lo menos, en la región del Papaloapan.
El ex presidente municipal y actual edil electo de Jalapa de Díaz, Álvaro Rafael Rubio recuerda que en el 2007, último año de su segundo periodo como presidente municipal, se concluyó el Hospital de 12 camas en éste municipio.
Ello, señala, permitiría mejorar las condiciones de atención a la salud de los mazatecos y chinantecos de seis municipios considerados con de alta y muy alta marginación: San Felipe Usila, Tlacoatzintepec, Teutila, San Andrés Teotilalpan, San Pedro Ixcatlán y por supuesto San Felipe Jalapa de Díaz.
La infraestructura quedó concluida al cien por ciento, incluso, se abrió un acceso directo al Hospital. La intención era que en el siguiente trienio se impulsara el equipamiento y la pavimentación total del acceso, situación que no ocurrió y a seis años, el nosocomio está en el total abandono y las mujeres pariendo en el patio de un centro de salud insuficiente para una población de más de 26 mil habitantes.
En San Lucas Ojitlán, la situación no es tan diferente; en el papel gobierno del estado reporta la construcción y equipamiento de la unidad médica, pero en los hechos no es así. Lo que ocurrió, relata Alejandra Manzano Torres delegada de la Sección Segunda en éste lugar, es que sólo se cambiaron a la unidad médica recién construida.
“Se pasaron para allá con el equipo y mobiliario que tenían, los médicos y las enfermeras”, es decir, no está equipado como debería y siguen laborando
como Centro de Salud Rural de Nivel C. Aquí también se repite la historia de la infraestructura insuficiente, pero se agrega una más: el trato discriminatorio hacia los indígenas chinantecos. O sea, un hospital que funciona realmente como Centro de Salud Rural.
Trato discriminatorio
Una beneficiaria del programa “Oportunidades” que prefirió se omitiera su nombre, explica que continuamente el personal del centro de salud las presionan y amenazan con quitarles el apoyo si no acuden a sus citas y a las pláticas. “Si llegamos después de cinco minutos de la hora establecida, nos descuentan y aunque les explicamos por qué se nos hizo tarde no nos hacen caso”. Para las citas médicas, explica, las citan desde las ocho de la mañana y las atienden hasta la una de la tarde “ahí nos tienen esperando hasta que quieren”.
El asunto llegó a tal grado que los cuatro delegados seccionales de la cabecera municipal de San Lucas Ojitlán solicitaron a la Jurisdicción Sanitaria Número 3, el cambio completo del personal, sin que a la fecha las autoridades tomen cartas en el asunto.
El trato discriminatorio no es exclusivo en las Unidades y Centros de Salud, se extienden más allá, señala el presidente de “Aval Ciudadano” del Hospital Regional de Tuxtepec, Jesús Ramírez Martínez, quien desde hace cuatro años ha solicitado la intervención de las autoridades la conclusión en su totalidad del nosocomio de Tuxtepec, iniciado durante el periodo de José Murat Casab.
Ramírez Santiago, denunció que aunque oficialmente se maneja como un hospital de 60 camas “eso es una vil mentira y así se lo dijimos al Secretario de Salud y ojalá me lea para que no venga a decir mentiras a Tuxtepec, hay 38 camas contabilizadas”. Agrega que en el seguimiento que dan como parte de los compromisos de la figura del “Aval Ciudadano”, se ha detectado las deficiencias de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), debido a que a Tuxtepec, llegan pacientes de los hospitales de María Lombardo, Cuicatlán y Loma Bonita donde se supone opera ya una infraestructura pero que no cuentan con el personal adecuado.
Lo mismo ocurre con pacientes de unidades médicas de Temascal en Soyaltepec, Chilchotla y Tenango, las cuales carecen de personal y medicamentos para atender a la población. Tan sólo el 10 de octubre, justo durante la visita del titular de los SSO a Jalapa de Díaz, Germán Tenorio Vasconcelos, una parturienta fue transferida de Temascal “porque allá nos dijeron que no había ginecólogo” expuso el marido de la joven mujer a la recepcionista cuando ésta le cuestionó el por qué no se quedaban en su Unidad Médica pues en Tuxtepec no había espacios.
Lo anterior, lo confirma la directora del Hospital de Tuxtepec, Laura Xóchitl Mateos López quien explica que el nosocomio es rebasado en su capacidad de atención hasta en un 40 por ciento, sin contar, que sólo tiene un equipamiento del 85 por ciento.
En una entrevista realizada el 15 de mayo, Laura Xóchitl Mateos López reconoció la necesidad de completar la plantilla laboral de especialistas; en ése momento calificó al nosocomio de Tuxtepec como “un híbrido” por no contar con una definición exacta.
“Tiene las camas completas pero funciona como si fuera de mayor capacidad, a su vez, tiene al personal completo para el número de camas que se supone debe tener, pero no responde a la demanda que realmente existe”.
