La ruptura del Estado de derecho en cosa de todos los días en Oaxaca. Y ya no es sólo en la ciudad de Oaxaca, “capital de los bloqueos” como se le ha llamado, sino en todas las regiones. Como ejemplo altamente ilustrativo tuvimos al movimiento de los taxistas a finales de julio, precisamente el 25, entre el Primer y Segundo Lunes del Cerro o Guelaguetza, esta caótica situación oaxaqueña trascendió las fronteras nacionales y el daño a la imagen del Oaxaca turístico fue enorme, no sólo para la temporada de Guelaguetza sino para las demás temporadas turísticas del estado. Difícil será remontar esa mala imagen pues bloqueos de vialidades y violencia no cesan.
El 25 de julio los miembros de Unión de Taxistas del Estado de Oaxaca (UTEO) con unos 2 mil taxis sitiaron la ciudad de Oaxaca, y 7 mil más otras importantes ciudades del interior del estado desde las 7:00 horas hasta casi las 19 horas de ese día.
Visitantes del interior del estado, nacionales y extranjeros en esas fiestas de Guelaguetza resultaron afectados por los bloqueos que obstruyeron el paso al Aeropuerto Internacional Benito Juárez. Los autobuses de primera y segunda clase, y todo tipo de transporte tanto de los que viajan a otras ciudades como los de transporte local quedaron parados.
Los autobuses ADO, Cristóbal Colón y Cuenca suspendieron sus corridas a las regiones oaxaqueñas de la Costa, Istmo de Tehuantepec y Cuenca del Papaloapan. Asimismo para Chiapas, Veracruz, Puebla y el Distrito Federal. Todos los servicios fueron interrumpidos, ambulancias, policiales y de bomberos. La delincuencia se enseñoreo en esa coyuntura, una caja de ahorro fue asaltada en la colonia Volcanes.
Taxistas de municipios conurbados a Oaxaca pertenecientes a dicha organización gremial cerraron todos los caminos, no hubo paso para los sitios turísticos más importantes como Monte Albán, Mitla, Santa María El Tule y hacia Huatulco y Puerto Escondido.
Golpe demoledor a Oaxaca
El golpe a la economía de varias regiones de Oaxaca pero sobre todo a la de Valles Centrales fue macizo, la noticia ocupó a los medios nacionales, sobre todo en las redes sociales de facebook y twitter. Tanto que un twittero oaxaqueño Helder Palacios estuvo entre los 5 más atendidos del país en esa coyuntura.
El twist más reenviado de Helder Palacios fue donde unos turistas del norte del país cargaban un taxi que les impedía el paso. Esa fotografía circuló profusamente en las redes sociales. Antes vecinos de la colonia Lindavista desalojaron de su colonia a los taxistas obstructores. Los riesgos de enfrentamiento y violencia eran latentes.
Por cierto, si el argumento de la gente del gobierno con que quieren desatender a los medios locales es que con uno de sus tuits llegan a un número mayor que los tirajes locales, habrá que ver quiénes los atienden pues, por ejemplo, uno sólo de los de Helder fue suficiente para sepultar toda los tuits propagandísticos del gobierno.
Este par de tuits son de sobra testimoniales del Oaxaca caótico; ese 25 de julio a las 10 horas: Helder Palacios @helderpalacios Turistas del norte del país quitan taxi y advierten que nunca regresarán a #Oaxaca (Foto de Voz del Sur) #twitteroaxpic.twitter.com/Zw1n1Opo; y Helder Palacios@helderpalacios El colmo: cuando turistas quitaban su taxi, el chofer pidió a policía que actuara. #Oaxaca #twitteroax pic.twitter.com/PMGOk2pX
Daños irreversibles
Los 8 millones de pesos que dice la Secretaría de Turismo de Oaxaca destina a la promoción de la Guelaguetza serán insuficientes para contrarrestar la mala imagen de esta jornada.
El impacto fue inmediato, devastador. Amigos que vacacionaban en Huatulco invitados a pasar de regreso al DF por la ciudad de Oaxaca decidieron declinar la invitación y regresar por Veracruz a su destino. Restauranteros y hoteleros dieron testimonio de cómo de inmediato los turistas abandonaron sus habitaciones y salieron de Oaxaca.
De ahí que no hace falta mayor indagación para percatarse que las cuentas alegres de la Secretaría de Turismo respecto al número de visitantes en estas fiestas fueron exageradas. Antes de la escandalosa acción de los miembros de la UTEO ese 25 de julio informaba que habían 85 mil turistas; días después redujo su alegre cuenta a 80 mil; y finalmente como por arte de magia o por ilógica de la gente que en vez de irse o evadir la capital de los bloqueos, de lo cual hay muchos testimonios de que así sucedió, de pronto anunciaron que tuvimos a 104 mil turistas que dejaron decenas de millones.
Bloqueos regionales
Los taxistas exigían al Gobierno de Oaxaca la regularización de sus rutas y la cancelación de permisos apócrifos de ese transporte público. Demanda que unió a gran número de trabajadores de ese servicio de transporte en buena parte de la geografía estatal.
El despliegue de los taxistas fue grande, al mismo tiempo que la dirigencia estatal maniobraba en Oaxaca, dirigentes locales encabezaban sus protestas en las regiones: Huajuapan y otras poblaciones de la Mixteca; en Pochutla de la Costa; en Teotitlán y Huautla de Jiménez en la Cañada.
En el Istmo de Tehuantepec desde días antes del 25 los taxistas mantenían bloqueada la vital vialidad de la carretera Transístmica desde el puente de fierro sobre el río seco del poblado Tehuantepec, por lo menos tres días interrumpieron el tránsito de vehículos. Por fortuna el bloqueo a dicha altura puede superarse tomando la súper carretera en el tramo ya concluido rumbo a Huatulco de La Ventosa Juchitán a Salina Cruz, con el consabido pago de casetas, pero también de ilegales retenes en Mixtequilla.
Aprovechan para extorsionar
Fuimos testigos cuando buen número de pobladores de Mixtequilla, también bautizada con algo de sorna por un ex gobernador como “La Venecia del Istmo”, se apostaron con sogas y palos para extorsionar a los conductores que obligadamente tenían que atravesar ese poblado para tomar la súper carretera. Exigían como mínimo diez pesos so pena de no permitir avanzar.
Con palos en las manos y actitud agresiva exigían su “cuota” a cada uno de los conductores de vehículos, y cuando se les preguntó por qué hacía eso, respondieron que para arreglar sus calles porque la autoridad municipal no “suelta el billete” para eso.
La autoridad municipal de Mixtequilla igual que la autoridad estatal brillaba por su ausencia y por esa falta de autoridad para evitar todos esos daños a los ciudadanos. Muestra de la ingobernabilidad y de la ruptura del Estado de derecho que priva en Oaxaca.
Los motivos del conflicto
¿Son masoquistas los taxistas? Esa era la pregunta en las redes: “¿Qué tan idiota puede ser un gremio para manifestarse y afectar a los turistas que son prácticamente quienes los alimentan?”
La problemática de los taxistas es añeja, cierto que viene de un par de sexenios atrás cuando se dio rienda suelta a la venta de concesiones por parte de funcionarios de la entonces Coordinación de Transporte (Cotran) hoy Secretaría de Transporte y Vialidad (Setravi). Incluso de las llamadas clonadas, o sea falsas que son las que los taxistas organizados piden sean sacadas de circulación.
La zarina del transporte Aurora López Acevedo que José Murat puso al frente de Cotram cerca estuvo de ir a la cárcel por este exceso; el ex titular de Cotram de Ulises Ruiz, Gonzalo Ruiz Cerón si está en la cárcel, aunque no por acción del gobierno del estado sino por acusación de particulares.
Cotran: un perredista y un priista
Aún siendo Cotram tomó su titularidad al iniciar el gobierno actual Pedro Silva Salazar, ex dirigente estatal del PRD, a quien acusan los taxistas que continuó la misma dinámica de los gobiernos anteriores, sobre todo con su grupo político en la Mixteca. Otro de los dirigentes de grupos de chantaje político a la sazón alto funcionario de gobierno como cuota del PRD por su participación en la alianza que derrotara al PRI.
El 6 de enero de 2012 Pedro Silva fue removido y en su lugar llegó el ex precandidato del PRI al gobierno de Oaxaca José Antonio Estefan hasta entonces Coordinador de Programas Estratégicos. Que se sepa nunca llevó al cabo ningún programa ni siquiera piloto, pero lo presentaron como si nadie lo conociera, como el gran ejecutivo que arreglaría los conflictos del área: “Su tarea al frente de la Cotran será el mejoramiento y reordenamiento del transporte público”, dijo Jaime Bolaños Cacho Guzmán, jefe de la oficina de la gubernatura.
Por su parte Estefan Garfias declaró. “Mi compromiso con el gobernador y con Oaxaca es transparentar la forma en que opera el transporte público en la entidad. Debemos transparentar las leyes y los requisitos a los que deben sujetarse los concesionarios y debemos de hacerlo de manera concertada y dialogada”. Poco después Cotran pasó a ser Setravi. Un par de meses más tarde éste político deslizó que no era su responsabilidad la problemática del transporte, el “y yo por qué” de Fox oaxaqueñizado.
Seis meses después el conflicto estalló en sus manos de manera escandalosa. Quizá porque a su llegada a Oaxaca en tiempos de Heladio Ramírez Estefan fue delegado de Pesca atinó a establecer como única postura que entre tanto se discuten las soluciones habrá una “veda” de permisos y concesiones de taxis.
Teódulo y UTEO
Teódulo Vásquez García, dirigente de la UTEO, explicó los motivos del amplio bloqueo que exigía al gobierno del estado la revocación de 13 mil 200 concesiones otorgadas por el gobierno de Ulises Ruiz Ortiz en 2010, así como sacar de circulación a los taxis irregulares y quitar diademas y copetes a los mismos.
El gobierno informó que sí ha trabajado con la dirigencia de los taxistas pues ha realizado con ellos 14 reuniones, mismas que Teódulo Vásquez calificó como infructuosas. Y en este punto quizá hallemos los motivos de la aparente autoinmolación de los taxistas que pararon precisamente en los días cuando hay más turismo en Oaxaca, cuando ellos tienen más trabajo y pueden ganar más dinero. Pero también cuando la presión que ejercieran sobre la burocracia local sería extrema habida cuenta de casi dos años sin respuestas.
Desde el 9 de noviembre de 2011 los taxistas realizaron un enorme cerco al centro histórico de la ciudad de Oaxaca, mostraron la magnitud de sus protestas. Entonces exigían el cumplimiento de una minuta firmada por ellos y el gobernador del estado desde abril de ese mismo año para regularizar el sistema de transporte.
Pasaron 16 meses de la firma de dicha minuta y 8 meses de su primera protesta fuerte, además de realizadas 14 reuniones sin resultados para que el gremio recurriera a una de las más impopulares pero efectivas medidas para ser atendidos: bloquear en temporada de Guelaguetza las vialidades, y ahora no tan sólo el centro histórico sino toda la ciudad y otras ciudades del interior del estado.
La medida extrema de los taxistas halló gran repudió de la ciudadanía, por lo cual algunos llamaron a no usar ese servicio durante un tiempo, sin embargo también hubo quienes preguntaban que de castigar a los taxistas quién castigaría a los que los orillaron a tomar esa medida radical, a los funcionarios de gobierno que no hacen su trabajo. Es claro que acá hay al menos corresponsabilidad, pero hay más responsabilidad en los encargados y elegidos para mantener la paz pública: los hombres del gobierno.
