Juchitán, su marcha, su violencia y la preeminencia de Aurrerá
Retrasar, retener o dividir la entrega de las participaciones municipales ha sido práctica de este gobierno del “cambio”. Varios municipios la han sufrido, destacan Atzompa, San Jacinto Amilpas, Santa Lucía del Camino, Juchitán de Zaragoza. En los dos primeros, el gobierno de Gabino Cué dividió arbitrariamente los recursos municipales entre dos grupos de regidores en pugna, pasándose por el arco del triunfo la autonomía del municipio libre consagrado en el 115 constitucional.
Juchitán, igual que esos otros municipios de Oaxaca, ha sido sujetado también con los recursos. Establecer un sólido gobierno municipal en Juchitán es muy difícil, para cualquier ayuntamiento de cualquier partido. Si acaso existiera buena voluntad de trabajo de algún presidente, el cúmulo de tribus coceistas o priistas mantienen de manera permanente en jaque a la autoridad. Lo que junto con la escasa ciudadanía no auguran por ahora algo mejor. Y desde hace unos años apareció lo peor, la delincuencia organizada. Hoy Tuxtepec y ahora Juchitán sufren este flagelo, a ciencia y paciencia del gobierno federal, a quien compete combatirlo.
Federación y estado, omisos
La federación no ha cumplido sus compromisos con Juchitán, ni el gobierno del estado. La primera dejó de entregar recursos para 14 proyectos de obra social aprobados en 2015, por un monto de 600 millones de pesos. Los recursos del SUBSEMUN, para la seguridad municipal, no llegan desde el año pasado. Asimismo, tampoco liberan los recursos para construir un Hospital de Especialidades. La construcción del Parque Eólico Municipal comunitario con dos aerogeneradores, es otro de tantos compromisos incumplidos.









