La poesía de José Emilio Pacheco

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Tiempo de recoger las varas

José Emilio Pacheco, autor mexicano nacido en el DF en 1939. Desde su primer libro, Los elementos de la noche en 1963, se ubicó como el poeta joven más completo de su generación, por ello colaboró, junto a un también muy joven Carlos Monsivais y el ya grande poeta Octavio Paz en la importante recopilación de poemas de autores mexicanos: “Poesía en movimiento”, por esas fechas.
En poco tiempo accede a la narrativa con los libros de cuentos, “La sangre de Medusa”, “Irás y no volverás”, “El principio del placer” y las novelas “Morirás lejos”, no bien comprendida en su tiempo, y la sublime “Las batallas en el desierto”, para retornar siempre vigoroso a la poesía. A inicios de este milenio los premios menudean: el “José Donoso” en 2001. En 2003 es premiado con el galardón “Octavio Paz”. Así hasta llegar a este 2009 con el “Cervantes” y el “Reina Sofía de Poesía iberoamericana”, entre  los más importantes.
Por una vertiente de la obra de José Emilio, Monsivais dice: “Ante los decididos a invisibilizar y volver inaudible el horror, JEP, por medio de su personaje que es la reflexión incesante y la ubicación de paradojas, introduce una variante: el pesimismo del sobreviviente, que se eleva a teoría del conocimiento, el nunca aceptar que seguir vivo sea la justificación primera y última de la indiferencia ante el horror como “Comerse el mundo”, de Siglo pasado.


Égloga octava
(Fragmento)

Foto: Rodolfo Uribe Iniesta

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Creciste en la memoria
hecha de otras imágenes, mentida.
Y no habrá más historia
para ocupar la vida
que tu huella sin sombra ni medida.

Inútil el lamento,
inútil la esperanza, el desterrado
sollozar de este viento:
te ha poblado
el transcurrir de todo lo acabado.

Esperemos ahora
la claridad que apenas se desliza.
Nos encuentra la aurora
en la tierra cobriza
faltos de amor y llenos de ceniza.