Resumen Ejecutivo
Gerardo Nieto
La Línea 12 podría haber sido completamente subterránea, pero Ebrard quería que por lo menos una parte fuera visible para admiración de los habitantes de esa zona de la ciudad. Ese capricho habría elevado el costo de la obra en más de tres mil 500 millones de pesos… Ebrard no ha entendido que no se enfrenta al Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, sino al presidente de la República y a una acción convergente de régimen.
En medio del escándalo de la Línea 12 del Metro afloran excesos y abusos de Marcelo Ebrard durante su gestión como Jefe de Gobierno pero también emerge un pacto de poder entre el establecimiento federal y la administración local que podría trastocar el ciclo político perredista en la capital del país.
Por un lado, figuras ligadas a Marcelo Ebrard como Francesca Ramos, Enrique Horcasitas o Jorge Argain se descubren como piezas clave de un rompecabezas de onerosa corrupción; por otro lado, personajes como Joel Ortega o el propio Miguel Ángel Mancera, aparecen como vectores fundamentales de una estrategia de recuperación política del PRI en la capital del país. Bajo una perspectiva de análisis complejo, las alianzas y el estilo de la administración capitalina llevarían a establecer una nueva lógica política en el Distrito Federal a partir del 2015.
Sí hay un trasfondo político en el escándalo de la Línea 12 del Metro, pero el asunto de la corrupción es vergonzoso e indefendible. Son demasiados cabos sueltos en una coyuntura en donde se mezclan intereses de todo tipo. Como están las cosas, ni Miguel Ángel Mancera podría tener la capacidad de detener la burbuja del escándalo. El propio Manuel Camacho Solís, mentor político de Marcelo, parece haberse quedado sin estrategias. Su silencio es emblemático.
Costosa ruptura Mancera-Ebrard
Más allá de la corrupción incontrastable, la cuestión de fondo es el choque entre dos proyectos y visiones de gobierno en la capital del país. El punto clave es de naturaleza política y en esa tesis no se equivoca el consorcio constructor. La ruptura entre Miguel Ángel Mancera y Marcelo Ebrard es muy costosa para ambos. Se desconoce hasta dónde llegará Mancera en una guerra contra su antecesor que tiene beneficiarios directos: al interior del PRD, la corriente de los chuchos y en lo externo, el Partido Revolucionario Institucional. Los efectos del escándalo los está aprovechando a cabalidad el establecimiento político. El régimen y sus aliados parecen estar administrando el conflicto.
La verdadera fuente de respaldo al actual Jefe de Gobierno está fuera del PRD y su hoja de ruta también. La meta de esa estrategia sería que en el 2015 el PRI avance de manera incremental en delegaciones y en la ALDF. En el 2018 este partido podría recuperar el control del Distrito Federal.
El contexto parece confirmar, también, la vigencia de un pacto de poder entre Miguel Ángel Mancera y Enrique Peña Nieto que tendría como telón de fondo minar el control de la izquierda social en la capital del país. En este sentido, Mancera sería una suerte de instrumento del régimen para escalar en el acoso a Marcelo Ebrard y, por esa vía, invalidar su proyecto político.
Chuchos contra Ebrard
Jesús Ortega equipara el escándalo de la Línea 12 del Metro con el fraude millonario de Humberto Suárez, ex tesorero del gobierno de Michoacán. Son ganas de exhibir a Marcelo Ebrard. Que el líder de la llamada “Nueva Izquierda” perredista se refiera en esos términos al expediente de la Línea 12 del Metro, sugiere que las pesquisas a cargo del gobierno federal pueden llevar a Marcelo Ebrard a la cárcel.
Todas las proporciones guardadas de personaje, tiempo y circunstancia, Ebrard tendría su propio desafuero. El mensaje que el régimen mandaría a la oposición sería ominoso y contundente, con los mismos efectos que produjo el proceso penal contra Elba Esther Gordillo. En este sentido, el escándalo de la Línea 12 del Metro no se puede desligar del expediente Oceanografía. Con el primero, el establecimiento político anula, en los hechos, a una facción política del perredismo que ha vetado el esquema de colaboración con el régimen; en el segundo, señala al calderonismo militante de corrupto y exhibe los abusos que al amparo del poder se hicieron durante el sexenio calderonista a cuenta y cargo de Petróleos Mexicanos. Para efectos prácticos, Ebrard y Cordero ya perdieron la elección en sus respectivos partidos. El régimen los vetó.
Para nadie es un secreto que Marcelo Ebrard intentó ejercer una suerte de maximato sobre el gobierno de su sucesor, pero las cosas no le salieron como pensaba y hoy está en medio de un escándalo que Miguel Ángel Macera administra presumiblemente con un mapa de ruta que está fuera de su gobierno.
Resulta incomprensible que ICA, Alstom y Carso hayan optado por desafiar al Jefe de Gobierno del Distrito Federal. Ante la insólita orfandad en la que lo han querido colocar varias corrientes perredistas, Miguel Ángel Mancera eleva la apuesta de su alianza estructural con el establecimiento político. Mancera no está solo. Detrás de él está el gobierno federal. Esa es la lectura del estado que guarda la confrontación con el consorcio constructor y por ello, presumiblemente, Joel Ortega asume una narrativa que va directo contra los excesos y los abusos cometidos por esas firmas. Confrontar a Mancera no llevará a Marcelo Ebrard ni a sus aliados a ninguna parte. Erraron el control de la crisis.
Línea 12 del metro, la perdición…
El escándalo de la Línea 12 del Metro, ha destrozado el proyecto político de Marcelo Ebrard a tal grado que el propio PRD reniega ahora del ex Jefe de Gobierno y de la obra que el propio Ebrard consideraba como insignia de las administraciones de izquierda en la Ciudad de México. Marcelo y su grupo afín en el Congreso y la ALDF, no han encontrado la manera de sortear con éxito la coyuntura.
El senador Mario Delgado; René Cervera, presidente de la Fundación que impulsa su proyecto político; el diputado a la Asamblea, Adrián Michel y Alfonso Brito, encargado de la comunicación social de la ALDF, se han encargado de operar una defensa que ha sido neutralizada por la acción convergente de la administración local y federal. Ebrard no ha entendido que no se enfrenta al Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, sino al presidente de la República y a una acción convergente de régimen.
La Línea 12 podría haber sido completamente subterránea, pero Ebrard quería que por lo menos una parte fuera visible para admiración de los habitantes de esa zona de la ciudad. Ese capricho habría elevado el costo de la obra en más de tres mil 500 millones de pesos.
En la conexión familiar del escándalo aparece Francesca Ramos, ex esposa de Marcelo Ebrard y madre de tres hijos suyos. Durante la administración de Marcelo Ebrard, la señora Francesca se desempeña como directora de Relaciones Internacionales del Gobierno del Distrito Federal, una suerte de Canciller de la Ciudad de México. “Francesca fue la encargada de negociar las jugosas comisiones y moches con la empresa española que finalmente fue la que proveyó, en renta 30 vagones al STC Metro a un precio cuatro veces por encima de su precio normal…hay otro personaje…un tipo apodado ‘el Palapa’, muy cercano a Marcelo y quien negoció con las primeras empresas…”1.
Los trenes fueron arrendados a la firma española CAF. Cada uno de ellos a un precio de 53 millones de dólares. Los que se adquirieron a la empresa canadiense Bombardier para la Línea A costaron 14 millones de dólares. “CAF arrendó al Metro de Madrid trenes en 9.4 millones de dólares cada uno…la diferencia…es abismal”2. Se puede ver el tamaño del negocio que habrían dejado los circuitos de la corrupción local.
La deficiencia estructural está en la incompatibilidad entre las vías y las ruedas de los trenes. Marcelo Ebrard habría cambiado la especificidad de los trenes por unos más grandes. Enrique Horcasitas, ex director del Proyecto Metro, habría tenido que alertar de este problema estructural al propio Marcelo Ebrard. Si no lo hizo, malo y si lo hizo, peor.
Con más de tres mil pendientes, Enrique Horcasitas habría recibido la obra de la Línea 12 del Metro. Esa decisión habría evitado, según lo declarado en la ALDF por Joel Ortega, el viernes 20 de marzo de 2014, que el consorcio constructor incurriera en una sanción de 33 millones de pesos por día de retraso. Enrique Horcasitas es hermano del vicepresidente de ICA. El secretario de Obras y Servicios durante la administración de Marcelo Ebrard fue Jorge Argain, que anteriormente se habría desempeñado como secretario particular de Bernardo Quintana, presidente del Consejo de Administración de ICA. Detrás del nombramiento de Enrique Horcasitas como director del Proyecto Metro habría estado Guillermo Guerrero Villalobos, personaje con una gran influencia sobre el ex Jefe de Gobierno y estrechamente vinculado a Manuel Camacho Solís. Horcasitas es un hombre sin filiación partidista, pero que no iba más allá de lo que Guerrero Villalobos le marcaba.
Hasta hace poco, Bernardo Quintana fungía como presidente del patronato de la UNAM. Eso explica que hasta el rector de la Máxima casa de Estudios del país deslinde a los universitarios de la obra convertida en escándalo.
Horcasitas y las compañías constructoras crearon una narrativa para endosar la responsabilidad del cierre de 11 estaciones de la Línea 12 a la administración de Miguel Ángel Mancera. La tesis de Joel Ortega es que hubo una asignación a modo de esa costosa obra en la que hay recursos federales.
La única preocupación de Marcelo
A Marcelo Ebrard no le preocupa tanto la investigación que realiza la Contraloría General del GDF o la que desahoga la Asamblea Legislativa, sino la que ya está en curso por parte del gobierno federal. Desde Los Pinos no sólo se estarían observando con atención los hechos que se suscitan en torno a este escándalo sino que habría la instrucción de integrar los expedientes respectivos.
La Comisión del Distrito Federal del Senado de la República exhorta a la PGR a iniciar de oficio una investigación penal sobre las presuntas irregularidades en esa obra; la Comisión Anticorrupción del Senado envía a Miguel Ángel Mancera un cuestionario para saber sobre las causas que obligaron a suspender el servicio en 11 estaciones de la Línea 12. Gracias a sus excesos y al escándalo que administran sus adversarios, el ciclo político de Marcelo podría haber llegado a su fin.
1 Galeano Solórzano, Vladimir, La coyuntura en Rumbo de México, marzo 21, 2014. p.-12.
2 Rodríguez Cortés, Raúl, Gran Angular en El Gráfico. México, marzo 22, 2014. p.-19.
