Martín Vásquez inició las anomalías, Tenorio las exageró y continúan
Primera parte
Los tres últimos Secretarios de Salud han sido acusados ante la PGR por desvío de recursos. Martín Vásquez y Tenorio, iniciaron el incremento de trabajadores. Tomaron 4 mil 200 millones de pesos de otros rubros para pagar ilegalmente a 3 mil 200 empleados. Lo anterior fue denunciado por el más reciente ex secretario de Salud, y supone contubernio entre esos funcionarios y los sindicatos de la dependencia. Pero lo verdaderamente grave es la corrupción de funcionarios que ha dejados sin infraestructura, equipo, materiales y medicinas a la población.
Corrupción e impunidad, los dos grandes flagelos de México, son también los que explican la descomposición de la Secretaría de Salud de Oaxaca. Son la causa de sus problemas, el principio y el fin del desmoronamiento de ese servicio básico destinado a los sectores más pobres de la población.
Los altos funcionarios del gobierno inician con el desvío de recursos, pero los líderes sindicales les siguen alegremente, y al final muchos empleados también hacen lo que pueden al respecto. La corrupción en toda la extensión de la palabra, tanto de saqueo de recursos públicos, como el robo hormiga en las clínicas y hospitales, la deshumanización del personal, y la impunidad con que maltratan sobre todo a las mujeres indígenas de la entidad.
La PGR sobre ex secretarios
Desde que los servicios de salud pasaron a ser administrados por el gobierno del estado, los escándalos de corrupción con que salen los responsables de esa área cada sexenio, es cada vez más grande. De nuevo, un elemento de mayor democracia, modernidad y respeto a la autonomía de la entidad, la descentralización, se volvió en contra de la sociedad oaxaqueña.
Las denuncias e investigaciones a manos de la PGR contra ex secretarios de Salud de Oaxaca se han sucedido desde Juan Díaz Pimentel, a finales del sexenio de José Murat en 1994, pasando por Martín Vásquez Villanueva, al culminar el gobierno de Ulises Ruiz Ortiz, 2010, hasta el reciente Germán Tenorio Vasconcelos, el único que piso la cárcel y el más cuestionado, a tono con el cuestionamiento más grave que se le haya hecho a un exgobernador en todos los tiempos, a Gabino Cué Monteagudo.
Al culminar el sexenio de José Murat, a Juan Díaz, se le acusó por la cantidad de 200 millones de pesos, provenientes del Ramo 33 durante su gestión. El médico Díaz Pimentel, empero, logró remontar la acusación con su defensa jurídica. Se zanjó el caso con el argumento de que fueron recursos destinados para un concepto, pero usados en otros, en ese entonces aún no estaban limitados con el concepto forzoso de “etiquetados” para determinada obra únicamente. Esta fue la segunda ocasión que Juan Díaz Pimentel fungió como secretario de Salud de Oaxaca, la primera fue en el sexenio de Heladio Ramírez López, 1986-1992.
Martín Vásquez, millonarios pendientes
Ulises Ruiz tuvo a Martín Vásquez Villanueva como secretario de Salud, quien estuvo cerca de ir a prisión, así como algunos de sus colaboradores con órdenes de aprehensión que no se ejecutaron. Fueron 20 involucrados, incluido Vásquez Villanueva.
La PGR le investigó desvíos por el orden de 329 millones de pesos del ejercicio 2005-2006. Además de otras denuncias ante la PGR por faltantes de 75 millones de pesos, del Convenio de Coordinación y Transferencias. Además de ejecutar obras diferentes a las establecidas.
Largo expediente el de Vásquez Villanueva, los 1 mil 297 millones faltantes en el programa del Seguro Popular es otro gran pendiente. Por alguna razón la PGR no consignó la indagatoria 007/UEIDCSPCAJ/2007.
Aunque la misma PGR señaló que no avanzaban sus investigaciones por los obstáculos de la administración de Salud de entonces con Germán Tenorio a la cabeza. No sólo en este caso se dijo que se aplicaba el pacto de impunidad entre Gabino y Ulises, en otros y todos los casos nadie fue sentenciado por más evidente que fuera el saqueo.
Germán Tenorio, un pariente en cristalería
Gabino Cué Monteagudo designó a Germán Tenorio Vasconcelos, dentro de la dinámica de entregar cargos por cuotas y cuates, éste caso fue de los últimos si incluimos a los familiares en ese rubro. Germán es primo hermano de quien era esposo de la hermana de Gabino Cué.
Tenorio Vasconcelos llevó hasta el absurdo la corrupción en esa Secretaría. Su gesto era adusto, soberbio, intocable, no obstante ser el más cuestionado de todos los funcionarios del sexenio del “Cambio”. El monto de los faltantes o desvíos en la administración anterior en la Secretaría de Salud sigue en discusión, a menudo aparecen nuevos desfalcos.
De acuerdo a las revelaciones del secretario de Salud, Juan Díaz, quien recién renunció, los desvío a la Secretaría de Salud de Oaxaca alcanzan los 4 mil 200 millones de pesos. Guarismo que corresponde a los últimos 10 años, es decir, todo el sexenio de Gabino Cué y más de la mitad del sexenio de Ulises Ruiz Ortiz.
Casi la mitad de esos recursos eran tomados de las aportaciones de los trabajadores de base para su fondo de retiro y la otra parte de impuestos que no se pagaron a la Secretaría de Hacienda. El ahora ex secretario Díaz Pimentel, empero, arribó a ese cargo con la espada desenvainada, decidió el despido de supuestos “aviadores” y suspendió el pago de 3 mil 200 empleados eventuales. De inmediato tuvo respuesta, estallaron los paros y la población se quedó sin servicios médicos en todo el estado. Finalmente les concedieron su renuncia. ¿Cuándo pierden los sindicatos oaxaqueños?
La complicidad de los empleados
Como en otras áreas de la administración pública, parece que el acuerdo tácito de los funcionarios del gobierno con los trabajadores y, sobre todo, sus líderes sindicales, fuera “déjenme hacer y deshacer y ahí tienen su parte del pastel”. Hablamos de los trabajadores de base, claro está.
Los beneficios de los líderes sindicales están a la vista, plazas para sus familiares, sus incondicionales, sus amafiados. Algunos contratos de servicios y obras para la institución, entrega de éstos sin licitación. Recursos en efectivo, incluso. Con la funesta escuela de la Sección 22, movilización-negociación-movilización, o sea el chantaje descarnado tomando como rehén a la gente humilde. La media docena de sindicatos de la UABJO también son de esa escuela implacable, si no hay recursos no les importa, a ver de dónde sacan.
Líderes, médicos, enfermeras, trabajadores cierran clínicas y hospitales sin piedad. Aunque fueran exigencias reales, eso no les quita lo inhumano de dejar sin atención a los enfermos. Nada los detiene, ponen su interés personal encima de cualquier consideración humana.
Las quejas de mala atención y peores tratos del personal hacia los pacientes son cotidianas. Los jefes nada hacen, los dejan pasar sus horas de trabajo relajadamente, desayunar, comerciar, festejar en horas de trabajo.
Hay numerosos casos de indígenas embarazadas que son puestas prácticamente a parir en los jardines, patios, baños y pasillos. Y quienes las discriminan son los empleados, enfermeras y médicos que las rechazan porque dicen que esas mujeres no se bañan y huelen mal.
El caso de la mujer mazateca en San Felipe Jalapa de Díaz que fue filmada pariendo en el pasto del patio de la clínica en esa población en 2013, dio la vuelta al mundo. De inmediato la incluyeron en su base de eufemismos con el concepto de “Partos fortuitos”. Pero los casos siguieron, con indígenas de otras regiones, y mujeres pobres de las ciudades que tenían sus partos en baños y escaleras. Casos nada fortuitos. Hay que decir, claro está, que existe personal con su ética inamovible que sostiene este servicio público con esfuerzo. Declaran de las carencias y mala administración, pero no son atendidos.
Descentralización, igual a descomposición
La crisis de los Servicio de Salud en Oaxaca, empezó hace varios sexenios, desde que esa entidad cambió el nombre de Secretaría de Salubridad y Asistencia (SSA), y tenía su mando en la ciudad de México, por Secretaría de Salud y estableció su mando en Oaxaca. Desde la descentralización de ese vital servicio público.
En 1983 se publicó el Programa de Descentralización de la Secretaría de Salubridad y Asistencia; a partir de 1984 se establecieron las Leyes estatales de Salud, pero es hasta 1995 cuando culmina esa descentralización en todas las entidades del país.
Fue en los tiempos de Heladio Ramírez López y Diódoro Carrasco, cuando la política descentralizadora de Salinas de Gortari supuestamente benefició a los estados, entre ellos a Oaxaca. Los recursos que antes ejercía la Secretaría de Salubridad y Asistencia (SSA), fueron trasladados a las entidades, que crearon sus propias Secretarías de Salud.
El nuevo federalismo salinista, junto con esa descentralización de recursos y administrativos, llamada modernización, introducía decididamente al país en la globalización económica. Las políticas neoliberales se implantaban.
Dos servicios fundamentales, dos derechos humanos de primera importancia, garantizados por lo demás en nuestra Constitución Federal, fueron entregados a Oaxaca con la descentralización: los servicios educativos y los de salud.
Desde un punto de vista de la autonomía de los estados nadie podría manifestarse en contra de esa política descentralizadora, pero al paso de las décadas, con las crisis en ambos servicios, los resultados no sólo son negativos, son escandalosamente negativos. Nunca estuvieron tan mal como ahora que merced a su autonomía el gobierno del estado de Oaxaca ha administrado ambas dependencias: IEEPO y Secretaría de Salud.
Daño real: desvío de recursos para medicinas y hospitales
Finalmente, todo esto no es lo más grave, con el uso de recursos del fondo de pensiones y del pago de impuesto no muere la gente, hasta supone una derrama de circulante en el entorno económico, aunque ilegal. Lo grave es que con esto compraban la complicidad de la parte laboral para los grandes desvíos de recursos de los programas de atención a la salud de la población humilde.
El daño criminal a la gente fue con la sustracción de recursos para infraestructura, las más de 40 clínicas y hospitales que dejó Martín Vásquez en obra negra; la falta de equipo e instrumental médico cuyos presupuestos llegaron a la entidad, pero desaparecieron, el caso del Acelerador Lineal que el mismo ex Secretario Vásquez nunca explicó su destino.
Daños siempre acentuados, como qué en los últimos meses de Tenorio Vasconcelos no realizaran la Campaña Nacional de Vacunación; que los laboratorios no surtieran de vacunas ni medicinas porque no les pagaban grandes adeudos. La escasez de medicinas o compra de las mismas ya caducas por parte del programa Seguro Popular.
Y últimamente que Celestino Alonso, segundo de los cuatro titulares de Salud de este otro sexenio muratista, llegara a visitar a los damnificados del Istmo de Tehuantepec sin surtir siquiera de Paracetamol a las unidades, como reclamaban los trabajadores de la dependencia. Siguen sin surtir de medicinas, ni atender las grandes necesidades de clínicas y hospitales.
Si tuviéramos estadísticas sobre el servicio médico en Oaxaca, no hay la menor duda de que veríamos el incremento en fallecimientos de la población de escasos recursos, sin acceso a otros servicios médicos.
De todo esto, la responsabilidad es de gobernantes, funcionarios, empleados, trabajadores y de una sociedad incipiente, que no sabe exigir ni tomar decisiones. Pero, claro, sobre todo, de los primeros quienes administran el erario y podrían hacerlo en beneficio de sus gobernados, pero hacen lo contrario, prueba de ello es que nada menos que un alto exfuncionario del sexenio pasado, el ex secretario de Salud de Oaxaca está en prisión.
