Congreso de Oaxaca, en proselitismo de políticos
Aprovechan el temblor para sus campañas con despensas
No es ningún secreto que las personas más desprestigiadas en México son quienes se dedican a la política, incluso por encima de los policías y los delincuentes.
Gerardo Galarza.
Cuando empezaron a llegar los aviones con la ayuda para los damnificados del terremoto, los primeros que estaban en su espera en el Aeropuerto de la de Ciudad Ixtepec fueron algunos diputados, federales y locales. Trascendió, incluso, que pidieron ser ellos los encargados de repartir la ayuda. Mariana Benítez y Carol Altamirano, fueron vistos ahí.
Todo indica que no les dieron pues luego se vio a alguno repartir bolsitas de color negro, nada transparentes, quizá para que no se viera lo mínimo de su contenido. Perdidos en su megalomanía, no sólo declaraban que repartían alimentos y bienes enviados por grupos de otras partes del país, sino hasta les rotulaban sus nombres y logotipos partidistas.
Todo eso sin ninguna prudencia, por el contrario, difundían su impostura a los cuatro vientos e igual número de redes sociales. Agradecemos —decían—a tal fundación que nos envió tantas despensas para entregar a nuestros hermanos (de partido) en desgracia. Sonreían para las fotos, objetivo esencial de sus periplos.






