Desde que Torres Valdez planteó el cambio de fecha de la elección se veía imposible que se lograra no solamente porque para hacerlo tendrían que cambiar la ley o establecer un gran acuerdo de todos los grupos y convencer a los universitarios de que aceptaran el cambio. Ninguna de esas tres cosas era posible.
Además, había otras circunstancias que obstaculizaban esa posibilidad: los periodos de prehuelga de los sindicatos que se llevan a cabo cada año en enero y febrero y que desmovilizan a la universidad. Por tal razón, por ejemplo, en la facultad de medicina se analiza la posibilidad de aplazar la elección de director que tendría que ser en mayo 2012. La fecha de elección de un director se puede cambiar, la de rector no.
La propuesta de cambiar a marzo la elección de rector nunca pasó de ser un sueño guajiro que despertó las burlas de los conocedores. Hay que decir que Abraham Martínez Alavés fue rector interino. Hay que destacar también que la elección de rector tomará rumbo cuando se integre el Consejo Universitario y la Comisión Electoral del mismo. Entonces se sabrá que fuerza política lleva la delantera y se orientará más el sentido de la elección.
Al gobierno del cambio le importa un bledo lo que suceda con la institución pues ha dejado demasiado suelto el asunto, siendo que debería estar interviniendo ya para “pautar” o “dirigir” el proceso. Hay que recordar que Enrique Martínez es un perdedor: perdió la elección interna ante Víctor Navarro y está por verse si hoy puede remontar una cuesta similar. Los aspirantes no invitados forman legión de quienes sólo quieren obtener algo participando.
El negro futuro de la UABJO anuncia la consolidación de un feudo familiar que opera impunemente porque ha tenido a su disposición gran parte del presupuesto, tiene en cargos claves a familiares del cacique Abraham y tiene experiencia suficiente para negociar en condiciones muy ventajosas, lo que no tienen los demás grupos. Un botón de muestra es lo que fue la elección de SUMA: algunos de los que quieren la rectoría se opusieron al cacique pero no pudieron vencerlo; fue una elección muy dirigida, el resultado ya se dio pero está siendo impugnado; quizá ese sea el modelo que vaya a seguir la sucesión, salvo que los bisoños que no saben qué hacer con el poder estatal hagan algo a favor de una institución que merece ser rescatada de quienes la han destruido por su incompetencia.
El cacique Abraham quiere todo
Para tener el control de la UABJO el creador y cacique de SUMA, sindicato de más reciente creación, Abraham Martínez Alavés, pasa por encima de cualquier consideración. Uso de “porros”, invención de huelgas, paros y bloqueos; incremento exagerado del padrón de su sindicato a través de previamente hacer crecer la nómina de profesores; destitución de directivos de las escuelas o facultades, etc.
Uno de tantos proyectos de Abraham para consolidar su férreo cacicazgo es lograr para su sindicato SUMA la titularidad del contrato colectivo de trabajo de la UABJO, por eso pide desde hace años el recuento de profesores. Por eso se ha pasado desestabilizando derecho, contaduría, ciencias químicas
Para eso les sirve sostener maestros de tiempo completo con una o dos horas que ganan las 8 horas diarias, y el resto de horas lo ocupan una cauda de maestros que están afiliados a SUMA con los cuales incrementan notablemente su padrón, lo cual inició con el ex rector Francisco Martínez Neri y continúa con Rafael Torres Valdés. Por ejemplo, la planta de profesores de Derecho la multiplicaron exageradamente, donde había un profesor ahora hay siete.
El pleito va para largo, aún le falta al cacique controlar todo, pero avanza en su pretensión de emular a Nahún Vásquez Carreño, por ello promueven y prolongan las huelgas para forzar al recurso del recuento de agremiados, aunque en el fondo lo que buscan es la titularidad del contrato colectivo. Han creado el concepto de huelgas sin trabajadores.
La terrible estrategia del cacique universitario ha impactado severamente en la Facultad de Derecho, donde además de la exagerada platilla de empleados, ha crecido mucho la burocracia, hay 42 coordinaciones académicas; coordinaciones de tesis, de servicio social, de posgrado, de tutorías, de cualquier cosa.
Es un caos lo que generan estos políticos en la UABJO; pasan sobre cualquier consideración académica (la academia casi no existe), laboral y social con tal de dominarla férreamente; hace poco destituyeron a la directora de la Facultad de Idiomas usando al Consejo Técnico cuando ese consejo no tiene facultades para eso. La joya de su corona sería imponer al vástago limitado de esa familia: Eduardo Martínez Helmes.
Sin embargo, hay quienes conocen bien al pequeño Fouché de la UABJO, Martínez Alavés, y dicen que su hijo será su carta de negociación para “aceptar”, léase imponer, a otro que cause menos discordia, y él pueda de nuevo alzarse con el triunfo como con Martínez Neri y Torres Valdez, sus marionetas en principio, sus adversarios al final.
