Los nuevos dueños del gobierno crearon su propio órgano electoral en 2011 imponiendo a Consejeros Electorales subordinados a los intereses de cada partido y no a los de la ciudadanía. Desde ahí se confirmó que al nuevo gobierno, con sus diputados incluidos, nunca le importó el avance de la democracia.
La interpretación de leyes y normas, qué duda cabe, depende de la óptica del interés de quien se atiene a ella. Viene al caso esto por la reciente disputa por el control del Instituto Electoral de Oaxaca.
En Oaxaca, como vemos que también sucede en el ámbito federal, a la llegada de un nuevo gobierno los nuevos dueños del pandero, los partidos políticos mayoritarios, sobre todo el ganador de la contienda, de inmediato se plantea reformas políticas que son más que nada y sobre todo electorales para dar fin al instituto electoral prohijado en el gobierno anterior e instaurar el suyo, claro con el argumento de más y mejor democracia.
Así sucedió a la llegada del actual gobierno de Oaxaca. El Instituto Estatal Electoral de Oaxaca (IEEO) fue sustituido por el “innovador” Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (IEEPCO). Finalmente, no se dio mucha diferencia, nunca se vio donde estaba eso de participación ciudadana.
Ieepco confirmó demagogia de Cué
Entonces los nuevos dueños del pandero crearon su propio órgano electoral en 2011 imponiendo a Consejeros Electorales subordinados a los intereses de cada partido y no a los de la ciudadanía como debería ser la norma democrática. Desde ahí se confirmó que el nuevo gobierno, con sus diputados incluidos, nunca le importó el avance de la democracia.
Paradógicamente fue el PRI con su omisión en el nombramiento de su cuota de consejeros electorales quien dio un respiro al nuevo Instituto electoral, pues lograron entrar dos consejeros independientes impulsados por la sociedad civil. Asimismo, el consejero presidente Alberto Alonso Criollo, quien llegó, obviamente, con la venia de Gabino Cué, de la mano de Benjamín Robles Montoya, eminencia gris entonces del gobernador. Alonso más que a los partidos respondía a éstos, sobre todo al hoy senador, con lo que también obtuvo cierta independencia de los partidos.
De los siete consejeros cuatro están sujetos a los partidos PRD y PAN contra tres independientes de ellos. De ahí que aun con mayoría los partidos no tenían toda la capacidad de maniobra en las sesiones, aunque en última instancia mandaban a “mayoritear”. Eso es, precisamente, lo que tenían en puerta al culminar el periodo del consejero presidente, para hacerse ahora sí del mando total del IEEPCO, pero la creación del Instituto Nacional de Elecciones (INE) se los impidió.
Las dos posiciones
Pero, como decíamos al principio, la interpretación de leyes y normas está sujeto al interés de quien interpreta. La corriente que defendió la salida de Alonso Criollo coincidía con los intereses de los partidos políticos y sus cuatro consejeros, liderados por el director general Isidoro Yescas Martínez. La enjundia con que Yescas se movió para servir al PRD partido que lo impuso en ese cargo fue extrema, movía a los consejeros, mandaba a manifestarse a trabajadores, influía en los medios de comunicación.
Lo anterior puede entenderse por el celo de cumplirle a sus patrones del partido interesados en controlar las próximas elecciones en 19 municipios oaxaqueños, aunque sobre todo por cerrar bien el capítulo del posible peculado donde se encuentra inmiscuido, junto con el director de partidos políticos, por el pago de 12 millones de pesos a la empresa Verificación y Monitoreo, SA de CV, en las pasadas elecciones de Oaxaca, monitoreo que no sirvió. Los consejeros y representantes de partidos inconformes pugnaron por castigar a la empresa, pero el encargado de defender los intereses del Instituto Electoral, el director General, Isidoro Yescas, rápidamente cerró y archivó el caso.
La corriente que defendió la permanencia de Alonso Criollo al frente del IEEPCO más que defenderlo a él, cuyo papel no ha sido realmente notable, no deseaba que los partidos y sus personeros de nuevo agitaran en las próximas elecciones y preparen las condiciones de conflictos poselectorales para seguir repartiéndose las administraciones municipales con sus recursos millonarios, a costa de la violencia e intranquilidad en los municipios.
Arranca la sucesión: Benjamín, Murat, HP, Fraguas, Eviel...
De los pre candidatos de la exitosa coalición de partidos para ganar elecciones pero pésima para gobernar el primerito a eliminar es al vasco que salió peor que aquellos que fustigaba, Luis Ugartechea. Hoy aspirante a huésped de Ixcotel. Usualmente los ediles son impunes en Oaxaca, tan es así que ningún otro tiene problema. La lista es larga, ni siquiera el asustadizo de Barrera Mojica en Tuxtepec, quien no tiene madre patria como Luisito a donde huir.
El otro picarón panista ex edil de Huajuapan Francisco Círigo igual de impune, pronto saldrá con un nuevo medio de comunicación para azote de los corruptos (como él); Enrique Ensaldo de Pochutla, pillado con terrenos que vendió ilegalmente también se pitorrea de las acusaciones.
Temo Fuentes en Matías Romero ni siquiera busca discreción, pues ya con el nuevo ayuntamiento sigue inaugurando obra sin respeto al nuevo edil Etelberto Rodríguez quien sólo quiere escuchar mil veces la misma canción y cobrar sus 56 mil mensuales. Muy ferviente de San Matías apóstol y obsequiador de bendiciones, a ver si le dejan algo del negocio municipal quienes lo pusieron allí para eso, Ernesto Altamirano y Edgar Guzmán Corral. Por lo pronto Etel ya les paga pingües rentas por sus propiedades para innecesarias oficinas municipales. No hay panistas destacados para la grande. ¿Ni modo que los sin gracia del “Libretón” o Juan Iván?
Por eso el precandidato de la posible coalición (si se arreglan chulito de nuevo) que más destaca es el llamado “Cara sucia”, Benjamín Robles Montoya por el PRD, quien hace unos años arribó de Michoacán a estos lares. Recorre Oaxaca haciendo amarres y cautivando con su nueva figura quijotesca y su sonrisa. Sin embargo, ante la posible salida prematura de Gabino Cué del gobierno, Robles podría ser el sustituto, con lo cual lo dejarían fuera de la grande de seis años.
Por el PRI sobran tiradores. Destacan Alejandro, el hijo de Murat; Fraguas; Eviel; Héctor Pablo. Al primero el creador de la leyenda de “la parabrisas” poco le ayuda, con Baylis, Annuar, Pimentel y otros ¿cree que puede hacer gran cosa? Tampoco engañando a los burócratas con que les dará casas del Infonavit cual si ese programa no tuviera su normatividad y las pudieran repartir a placer. Fraguas, sin equipo ni ex gobernador que lo apoye, seguido por un magro cortejo local se mueve entre la corte central del PRI en el D.F.; Eviel, cartucho quemado de la pasada contienda donde perdió también por “méritos” propios; y Héctor Pablo, publicitando expendios de leche Liconsa por todos lados sólo ha ganado la denuncia hasta penal por parte de diputados federales.
Casi se olvidan Samy Gurrión, ex socio de Pepe Murat, quien ahora loco de ambición se le ha rebelado e igual que el novel hotelero tehuano (Casa Sofía), el millonario defraudador de la Secretaría de Salud del sexenio pasado Martín Vásquez Villanueva, sueñan con ser candidatos a gobernador, o al menos negociar algún cargo. Eso es lo que tenemos, qué jodidos estamos todos ustedes en Oaxaca, ¿no?
