Desde el número anterior de En Marcha realizamos una revisión de los ayuntamientos de Oaxaca, proseguimos en éste y continuaremos en el siguiente. Son muchos los señalados por los ciudadanos como malos o pésimos que no alcanzaríamos a ocuparnos de todos, por ello decimos que van aquí algunos de los peores presidente municipales de este trienio.
1 Salina Cruz, García Henestroza hasta muertos dejó
Gerardo García Henestroza, quien fuera edil de Salina Cruz, supo evadir con habilidad política su responsabilidad ante el Ayuntamiento porteño pues brincó de la silla municipal a la curul del congreso local a donde arriba por segunda ocasión al amparo del PAN.
Henestrosa, el mismo que alucinó con un malecón de 550 millones de pesos para el puerto -como en el béisbol-, resultó ser el pitcher perdedor de las jugadas municipales que sumieron a Salina Cruz en el desastre, el abandono y el desaseo más escandaloso de los últimos tiempos.
“Negligencia, ineptitud y malos manejos” son algunas de las palabras con las que se define su gobierno que aprovechó la sumisa actitud de los regidores de su partido y los del sol azteca para hacer y deshacer a su gusto y antojo.
Todavía pesa la acusación de un desvío de recursos en la obra de “rescate de espacios” o sea, la remodelación del Parque Ciudad de los Niños, sin aprobación del cabildo y al que le levantaron completamente el piso que estaba en buenas condiciones para colocar otro de menor calidad.
La obra se ejecutó sin respetar los lineamientos (pero con la complicidad de los funcionarios) de SEDESOL que establecen que los rescates sean de zonas abandonadas o de extrema pobreza, pues ésta se localiza a escasas cuadras del palacio municipal y no fue licitada.
Esta singular obra contempla la instalación de “lujosos” -por el precio no por la calidad- botes de basura de casi tres mil pesos cada uno por mencionar sólo alguna de las irregularidades denunciadas en su momento, por regidores de su propio partido el PAN, Remigio Manubes y Cecilia Villalobos. Éstos también denunciaron que el edil adquirió tres compactadoras de basura con una mezcla de recursos del gobierno federal con un monto de 1 millón 945 mil 564 pesos en 2011, cuando el costo total de las unidades en precios reales no rebasa los 800 mil pesos.
La corrupción en el gobierno municipal y el denunciado desvío de recursos afloró con el hundimiento del pavimento en diversas obras ejecutadas por contratistas que sin duda se pusieron a mano con el alcalde con licencia Gerardo García Henestrosa, hoy flamante diputado local panista. Los trabajos ejecutados inicialmente por el juchiteco Omri Carrasco y concluidos por Humberto Bejarano Perry no cubrieron los requisitos de compactación y en poco tiempo quedaron hundidos por la pésima calidad de la obra.
Lo mismo ocurrió con la pavimentación del camino viejo a La Ventosa en una extensión de poco más de seis kilómetros con un costo de 9 millones de pesos, ejecutados por el propio ayuntamiento con recursos de PEMEX que contemplaba además drenaje pluvial y reparación del drenaje sanitario en el cruce de Calzada Oleoducto a Colonia Refinería, donde los pésimos trabajos dejaron huellas y generaron malestar entre los vecinos, al igual que otras realizadas en la colonia La Soledad, Santa Rosa y San Francisco. ¿Quién supervisa y avala las obras y cuánto reciben a cambio?
Por si fuera poco, la ausencia de una autoridad fuerte en el cabildo y el abandono del ayuntamiento que hiciera por ambiciones políticas Gerardo García Henestroza generaron una andanada de renuncias y despidos de cargos menores en donde los regidores se despacharon con la cuchara grande, llevando a Salina Cruz a conducirse dentro del caos y la anarquía.
Sobre la conciencia del expresidente municipal de Salina Cruz Gerardo García Henestrosa –por negligencia-, pesarán también las muertes de dos pobladores Gabriel López Estudillo y Sandra López, padre e hija quienes quedaron sepultados en sus viviendas al derrumbarse parte de un cerro en la colonia San Miguelito, al no declarar el ayuntamiento oportunamente el estado de emergencia por los embates de la Onda Tropical número 8 en julio de 2011 a fin de que la población se pudiera resguardar.
2 Xoxocotlán, prepotencia y corrupción de José Julio
Más abiertamente que en la primera ocasión en que le tocó gobernar el municipio, José Julio Antonio Aquino, utilizó la mano dura para aplacar a sus opositores y se sirvió con la cuchara grande del erario municipal.
Protegió a los elementos de su policía municipal que atacaron a pobladores en franco enfrentamiento en la colonia Benemérito de las Américas y contra una movilización del Frente Popular Revolucionario (FPR), para después ignorar olímpicamente las recomendaciones que le hizo la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) por los delitos de lesiones y violación de DH interpuesta por colonos, militantes del organismo social y periodistas agredidos cuando cubrían los enfrentamientos según los expedientes DDHPO/322, 326 y 327 (01)/OAX/2012.
En materia de obra pública nunca cumplió con el compromiso priorizado de perforar 10 pozos para abastecer de agua a 88 colonias y 6 agencias municipales, el pavimento de la calle principal que conduce a Xoxo, permaneció a lo largo de su gobierno en pésimas condiciones y tampoco cumplió con su compromiso de apoyo total a la educación.
Durante su administración, José Julio Antonio Aquino deberá rendir puntual cuenta pues la Secretaría de la Contraloría y Transparencia Gubernamental presentó un expediente para iniciar un procedimiento administrativo en contra del alcalde y el Síndico Hacendario, el regidor de Hacienda y la regidora de Infraestructura Municipal por el desvío de 2 millones 786 mil 376 del programa federal Hábitat que no se ejercieron y que tampoco se reintegraron.
De los más de 200 millones de pesos que manejó cada año de presupuesto, dicen los habitantes, habrá que ver a dónde fueron a parar, pues las obras priorizadas nunca se realizaron.
3 Tuxtepec, un pusilánime voraz llamado Barrera
Nepotismo, opacidad y cinismo son elementos clave para explicar las características del gobierno que encabezó en Tuxtepec el alcalde José Manuel Barrera Mojica, -neoperredista evadido del PRI-, a quien sin importarle las disposiciones de transparencia en el manejo de los recursos que debe permear en los municipios grandes como el que malgobierna, dispuso por el contrario, con el respaldo de sus regidores incondicionales: “ocultar” información que debe ser pública como el salario de los regidores o los bienes propiedad del municipio.
No obstante, Barrera se preocupó de no dar a conocer (hasta dentro de diez años), cuáles son los bienes propiedad del municipio “para evitar su invasión”; sin embargo no tuvo empacho en autorizarle cerca de 200 mil pesos a su regidor de Hacienda como préstamo personal que difícilmente se sabrá si fueron reembolsados a las arcas municipales o no.
Asimismo ha dejado actuar con total impunidad y libertad a los elementos y mandos policíacos que han sido relevados en repetidas ocasiones por detectársele presuntos vínculos con la delincuencia organizada.
Su gobierno es tan débil y él tan carente de capacidad política que no se supo ganar el respeto de su pueblo y para ejemplo, quedó grabado para la historia, la bofetada propinada por la lideresa María Larios Cano cuando éste no supo responder a las demandas de su antigua aliada. Al final, algo hizo bien el alcalde escurridizo al unificar –pero en su contra- los criterios de grupos de enemigos políticos como la UGOCP, el Comité Obrero Popular y Campesino (COPOC) y la Asociación para el Desarrollo de Comunidades y Colonias (ADICC) por citar algunas.
Barrera Mojica unió a todos en su contra, y el pueblo entero espera con ansias, que concluya el trienio del cangrejo de Tuxtepec, que en vez de ir para adelante retrocedió en materia de transparencia, seguridad, desarrollo social pero avanzó en corrupción y opacidad, y tanto que no caben todas sus fallas ni en un libro del más pusilánime de los ediles que se van locos de contento con su cargamento. Igual que sus cómplices regidores como quien los suplió un rato en una de sus huidas, el seudo poeta Antonio Ávila Galán.
4 Tehuantepec, la cuentas de un inepto
Al alcalde tehuano José Luis Villalobos Villalobos le pasó lo que a Emiliano Zapata, buscó la presidencia y cuando la ganó no supo qué hacer con ella.
Incapaz de dirigir el destino del municipio tehuantepecano solo dejó hacer y deshacer a sus opositores quienes al no encontrar mano fuerte se dedicaron a fortalecer su presencia y sacar beneficios.
Ante un alcalde débil, sin carácter los líderes sociales se crecieron y se atrevieron a realizar múltiples tomas y bloqueos de carretera, cierres de calles e invasión de jardines con puestos ambulantes y enfrentarse abierta y violentamente a la debilucha autoridad.
Líderes de colonias denunciaron la pésima ejecución de las poco menos de dos centenares de obras realizadas durante el trienio y destacaron la falta de transparencia, costos inflados, pésima calidad en la ejecución y muchas de ellas inconclusas. Asimismo deja el ayuntamiento con una deuda millonaria derivada de un laudo jurídico tras la recomendación emitida por la CEDDHPO de pago de 10 millones de pesos para los empleados despedidos injustificadamente desde el inicio de su administración.
Además, el índice delictivo creció durante el trienio del Villalobos Villalobos ante la falta de una estrategia para combatir a la delincuencia común que asoló casas habitación, transeúntes y negocios en pleno centro y a la luz del día. En resumen, tres años de atraso para el pueblo tehuantepecano que espera con escepticismo el arribo del próximo edil también priista.
5 Juchitán, desgobierno del pastor Gurrión
Donde la ambición parece no tener límite es en los bolsillos del dentista Daniel Gurrión Matías, el presidente municipal de Juchitán de Zaragoza, quien presume su formación de pastor y de haber estado en África como misionero, pero llegó a la presidencia de Juchitán a llenarse los bolsillos como para asegurar su futuro y el de toda su descendencia por muchos años.
La cadena de tiendas de conveniencia denominada Bama, parte del terreno de la Unión Ganadera Regional, más de cuatro hectáreas de terreno detrás de la Agencia Modelo del Istmo -que les fue invadida-, una casa ubicada frente al Instituto Tecnológico del Istmo -para otro centro comercial-, son solo algunas de las nuevas propiedades de los Gurrión, quienes supieron hacer equipo y trabajar de sol a sol para acrecentar su riqueza.
Las obras de pésima calidad ejecutadas por empresas del Grupo Gurrión y supervisadas directamente por Eddie Gurrión, el cuasi administrador municipal, dejaron mucho que desear en las colonias populares a donde se fueron a meter para mojarle las manos a algunos líderes menores del PRI y de la COCEI, pero en todos lados quedaron mal.
La pésima capacidad administrativa y política de Daniel Gurrión le llevó a cometer error tras error. Basta con recordar que le ofreció dinero a los vendedores que se ubicaban al costado norte de la carretera panamericana, justo enfrente del terreno que le compraron a la Unión Ganadera y como los comerciantes estorbaban para sus fines, les ofreció dinero, les arregló la franja de derecho de vía al costado sur de la carretera panamericana y los instaló generando malestar entre la población estudiantil y magisterio del Tecnológico que con marchas y manifestaciones de protesta denunciaron el abuso de poder del edil.
Meses después derivado de una demanda interpuesta ante el MPF derivó en el desalojo de los puestos y obligó a que el alcalde Daniel Gurrión tuviera que pagar indemnizaciones a los afectados que estuvieron a punto de ser llevados presos por la torpe idea del edil.
A ello se sumaron las múltiples marchas y protestas de prestadores de servicios, empresas constructoras y materialistas molestos por la falta de pago del alcalde, los vecinos de fraccionamientos invadidos, las protestas por invasiones en las vías federales en los cuatro puntos cardinales de Juchitán ante la falta de autoridad en la ciudad además del incremento en el número de robos a casas habitación y asaltos callejeros.
¿Los habitantes se preguntan también cómo piensa justificar Daniel Gurrión los 2 millones de pesos mensuales que dice le cuesta mantener la paz social y política de Juchitán al darle dinero a los líderes de la COCEI?
Gurrión Matías aseguró a uno de sus empleados, que quincenalmente le entregaba a la regidora de Derechos Humanos Rogelia González Luis del PRD, 50 mil pesos, razón por la que no podía aportar recursos para impulsar actividades en dicha regiduría ni en los espacios dependientes de ésta.
No hay que olvidar que precisamente a González Luis le “donó” un terreno adquirido por el ayuntamiento en los alrededores del camino a Unión Hidalgo, al que le arregló las calles una vez que se fundó una colonia popular dirigida por la defensora de derechos humanos, habrá que saber de cuánto es el cañonazo de dinero que reciben el resto de los dirigentes políticos coceistas y los del PRI que solo criticaron a Daniel Gurrión entre dientes, pero de frente sonreían dóciles y complacientes.
Ya a punto de irse, empleados municipales comenzaron a saquear los bienes del ayuntamiento juchiteco, del DIF municipal y de la presidencia por lo que testigos oculares denunciaron los hechos ante las nuevas autoridades entrantes y Daniel Gurrión al ser informado, se sintió descubierto, y como los niños traviesos, respondió: “pero yo no les dije eh, yo no los mandé...yo no fui.”
