El magisterial, movimiento gremial
Agitación nacional popular sin cabeza
Bueno sería que este despertar nacional no fuera una simple asonada y motín con barricadas y violencia como lo fue el movimiento de 2006 en Oaxaca, donde nunca hubo rumbo ni dirección; ni cayó el gobernante y dejó peor a la población, con huérfanos, sin ingresos, más pobre y muy confrontada.
Lo que pasa hoy en buena parte de la república es preocupante. Las movilizaciones populares se están dando en varios estados. Arrancó en Oaxaca, pero después de la pésima respuesta gubernamental en Nochixtlán y Hacienda Blanca de los ineficaces funcionarios del gobierno federal (enfrascados en sus pugnas internas), con el asesinato de 9 personas y más de 100 heridos en una absurda represión, está prendiendo en más lugares: Chihuahua, Guadalajara, Baja California, Veracruz, Ciudad de México, además de Chiapas, Guerrero, Michoacán y, por supuesto, Oaxaca.
La incursión del gobierno federal en Oaxaca, después de toda una semana del bloqueo de las carreteras con los graves daños que esa incomunicación supone, no pudo ser más catastrófica. Del gobierno del estado de Gabino Cué ni hablar, andaba de fiesta en una boda en Morelos, lo cual no es extraño, desde hace rato que no gobierna, paseándose entretenido con el juguete que finalmente le dieron, la Conago. Ha devenido en un auténtico cero a la izquierda.
¿Pero hacia dónde va este movimiento que toma visos de ser nacional? Movimiento que desde Oaxaca, Chiapas, Guerrero contagia al magisterio de otras entidades inquieto por esa inseguridad que la llamada reforma educativa federal ha introducido en sus vidas. Aunque en estricto apego a lo literal la reforma nunca habla de despedir a los profesores, habla de tres oportunidades de evaluación, y de fracasar en las tres el docente pasaría a realizar otras tareas sin perder su salario. Tampoco habla de suprimir la educación laica y gratuita.






