El Chucky causa reacciones

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Para Jorge Franco Vargas el año 2006 fue desastroso, perdió el segundo cargo de poder en Oaxaca, la Secretaría General de Gobierno, y su capital como poderoso hombre del gobernador en turno se detuvo. Pero el 2007 fue lo contrario, sin ese año electoral hoy quizá tendría menos chamba.  Como presidente del PRI le tocó operar las elecciones de ese año y entregó buenas cuentas.

Este fenómeno social aún espera el análisis y explicación de los investigadores universitarios de la UABJO y de esa carísima red de Universidades estatales que dirige el fascita-franquista español Modesto Seara (quien se la pasa cabildeando en el extranjero para que le den premios), pues luego de que el PRD se alzará con una arrasadora votación en 2006 a favor de Andrés Manuel López Obrador, así como 9 de 11 diputaciones federales, al año siguiente todo se derrumbó, pues el PRI recuperó los principales municipios de la entidad y obtuvo carro completo en las diputaciones locales. Uno de los factores evidentes para esta recuperación del priismo ulisista fue que ese 2007 no hubo factor “peje”. Los mismo que este 2013, cuando no habrá factor de ese tipo. Quizá lo haya pero al revés.

Aquella victoria reivindicó políticamente al personaje que para entonces había cobrado una fama casi absolutamente negativa, se le culpaba y aún se le culpa de los peores desaciertos y errores de gobierno de Ulises Ruiz desde cualquier trinchera, desde priistas que sufrieron su despotismo, cuando Ruiz Ortiz le dejó encargado del gobierno estatal para irse con Roberto Madrazo en su intentona fallida por la presidencia de la república, hasta algunos opositores a quienes  no le interesó “maicear”.

El nombre de Jorge Franco Vargas, mejor conocido como el “Chucky”, causa reacciones como un viejo eslogan de publicidad. Sobre todo entre quienes fueros sus subordinados o correligionarios, quienes de distintos flancos lo flagelan sin piedad, sobre todo desde los medios de comunicación vinculados al “Tirano” Ulises Ruiz donde lo menos que le dicen es “megalómano” (Delirios de grandeza), y lo culpan absolutamente de lo peor, sobre todo de la decisión, errada desde cualquier punto de vista, del 14 de junio al lanzar a 700 pobres policías cuerpo a cuerpo contra 10 mil trabajadores de la educación.

Los encargados de cuerpos policíacos saben que para someter a quienes protestan necesitan cuatro policías contra uno, como se vio en la represión de Atenco, acá fue al revés, fueron más de 10 manifestantes contra un policía, la tunda que recibieron los polis una vez repuestos los profes de la incursión inicial y de los gases lacrimógenos del helicóptero fue fenomenal, hay fotografías testimoniales.

Extraño personaje es éste que un año (2006) comete la peor de las barbaridades que desató el motín que asoló a Oaxaca casi medio año, y al siguiente año conduce la recuperación política de su partido. Extraño también sería que el gobernador de entonces no supiera que ese 14 de junio se desataría la más torpe de las represiones políticas en la entidad. Por supuesto que lo supo y por supuesto que es su responsabilidad también y mayor.

Decíamos que ese 2007 el personaje de marras logró recuperar algo para sí, pues de no haber ganado esas elecciones sólo habría quedado como un gran represor. En cambio, desde entonces se le vio como un estratega electoral pues no fue poco que de una debacle política nacional que les significó el movimiento de la APPO, se alzara con una evidente recuperación electoral priista.

De tal manera que desde la campaña de Gabino Cué en 2010 se habló de su presencia en el equipo del hoy gobernador. Separado de URO después que éste ejerciera su “dedazo” sobre el fiel y manejable Eviel Pérez Magaña y no a favor de él, de Franco Vargas, quien siempre esperó heredar el cargo de URO. Rompió lanzas y se salió de ese equipo priista. La carrera ganadora de Gabino no le permitió lucirse, no se supo si fue útil o no ahí, pues Cué con las ganas de ganar a toda costa y a cualquier precio negoció con cualquiera, hasta con quien le ofreciera 20 votos y unas pancartas.

Más tarde a Franco Vargas  se le vio apoyando a Diódoro Carrasco Altamirano en su campaña a senador de la república, los resultados adversos del político de la Cañada tampoco reforzaron su imagen de estratega electoral, pues fueron resultados francamente malos al no lograr ni siquiera la posición de senador por primera minoría que se llevó el PRI. La derrota fue abrumadora.

Ahora suena insistentemente que es el coordinador real de la campaña política del candidato a presidente municipal de Oaxaca de Juárez por el PRI Javier Villacaña Jiménez. Refuerza esa versión que varios de quienes fueron sus colaboradores en ese partido cuando Vargas fue dirigente estatal estén en ese equipo hoy en campaña. En caso de ser cierto, en altísima estima deben tenerse los servicios de Franco y seguramente se sopesó que las antipatías que despierta no son superiores a los votos que por él pudieran dejar de ganar.

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