Sección 22, a la deriva
Cuauhtémoc Blas
Han ejercido tanto el poder, han abusado de su cantidad, no de su calidad, han puesto de hinojos a gobernadores, diputados, ciudadanos. Crecieron tanto que hoy no pueden creer que tanto oscuro poder se pueda terminar. Los verdaderos dueños de la sección 22 llegaron a pensar que nunca llegaría ese final. Aunque también eso esperaba hasta el más modesto de los miembros de ese gremio. ¿A quién le dan tanto libertinaje que llore?
Y eso que no han afrontado verdaderos recursos de inteligencia e Inteligencia. Esto último en el sentido de los insumos de información que alimentan las decisiones de Estado. Ha bastado con recursos de poder, con decisiones verticales del gobierno federal para poner en entredicho el poder instaurado a lo largo de 34 años, desde el nacimiento Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación de Oaxaca (MDTEO).
Movimiento que nunca tuvo nada de democrático, que pronto rebasó el autoritarismo de “Vanguardia Revolucionaria”, organización magisterial vinculada al PRI contra la que naciera el MDTEO. Acorde a los falsos progresistas de Oaxaca que paradógicamente se acogen a las “milenarias” autoritarias tradiciones de los usos y costumbres creados por los clérigos durante la dominación española, los “revolucionarios” profesores retomaron la Asamblea de los pueblos indígenas. De acuerdo a lo que su propia dirigencia declaró en el 2006.
Con ello prescindieron del voto universal para elegir a su dirigencia y desde entonces un grupo de delegados “representantes” de decenas de miles se reparten el poder al ser ellos quienes en esas Asambleas cual iluminados designan a los dirigentes, aunque mejor dicho se reparten cuotas de poder de acuerdo a su influencia y cantidad de representados seccionales o regionales. De ahí que durante años el grupo Praxis del Istmo de Tehuantepec, al ser la seccional más numerosa y con más delegados, se quedara con la dirigencia de la 22 hasta la crisis y división de dicho grupo alimentado por la COCEI.









