Guelaguetza semi destruida
Cuauhtémoc Blas
De nuevo la llamada “Máxima fiesta de los oaxaqueños”, la Guelaguetza fue boicoteada con éxito por el magisterio de la Sección 22. La violencia exhibida desde semanas antes ya era suficiente para dar al traste con esa celebración anual. De manera que si, como también tradicionalmente sucede, hubo estímulo a los dirigentes por parte del gobierno, sirvió de poco, apenas para que dicho gobierno presumiera que la fiesta se realizó.
Estos hechos con que está concluyendo el gobierno del “Cambio”, el gobierno de “La paz y el progreso”, el gobierno del “Mandar obedeciendo”, hechos caóticos, críticos, de gran y adicional daño para la mayoría de los habitantes de la ciudad de Oaxaca y del interior de estado, simbolizan el fracaso ostensible de quien ofreció un “Gobierno para todos”.
Algo debe quedar claro, no todo fue fracaso, si bien hubo fracaso en la expectativas de esa mayoría de oaxaqueños que esperaba un gobierno diferente a los anteriores, hubo enorme éxito para una minoría, la de los gobernantes que dejan un Oaxaca más endeudado que nunca, una deuda pública de casi el triple de la dejada por el gobierno precedente de Ulises Ruiz. Es largo este triste tema.
Guelaguetza mediocre
En materia de Guelaguetza las cuentas no son mejores, volvimos al nivel del 2007, con una celebración mediocre, y quizá peor, acentuada por la confusión de los funcionarios de turismo estatal que en pocos años aceleraron la mixtificación de bailes y bailables en aras de una absurda concepción de éxito: incorporar al mayor número de municipios en el programa de la fiesta.









