Oaxaca, viejo y nuevo gobierno
Cuauhtémoc Blas
Gobierno de la esperanza, de la alternancia, de la transición a la democracia, del Cambio, decían y finalmente concluye sin ser nada de eso. Todo salió al revés, cuando se esperaba más democracia, hubo mayor represión; cuando se esperaba honestidad, creció la opacidad.
Al final se sintetiza todo el caos: administrativo, financiero, social, magisterial, delincuencial. En esta semana que concluye fueron varias las manifestaciones del caos, del desorden y hasta la pérdida del pulso de la realidad de los hombres del gobierno del frustrado cambio. Empezaron por anunciar con bombo y platillo el pago adelantado de los dos complejos burocráticos, Ciudad Judicial y Ciudad Administrativa.
Este compromiso es algo que nunca debió adquirirse, pero fue un negocio privado que dejaron amarrado cuando aún eran funcionarios, y con la concurrencia de recursos públicos para su construcción, Ulises Ruiz y su banda, Bulmaro Rito y Neftalí García, dueño de Tubos y Conexiones, empresario este último útil para esos pingües negocios.
Anunciaron orondos que con este pago adelantado, nos ahorramos 800 millones de pesos. Ni la burla perdonan, cuando están dejando la injustificable deuda de 14 mil o 16 mil millones como viene reconociendo el gobierno; o 27 mil millones como son los cálculos conservadores.









