.- Reelección, el regreso de los peores: Raúl Cruz y “Lobo”
Primera de dos partes
Cuauhtémoc Blas
Sufragio efectivo, no reelección, fue la consigna con que inició la caída de Porfirio Díaz. Su negativa a abandonar el poder, “su incapacidad para heredar el régimen que había construido” sumió a México en una llamada revolución. La que, de acuerdo a las aportaciones de Macario Schettino, fue más involución (Cien años de confusión. México en el siglo XX).
En la entrevista concedida a James Creelman, Díaz se metió en problemas y abrió la puerta a la rebelión. Aunque don Porfirio declaró que la democracia “es posible sólo en pueblos altamente desarrollados”, más adelante dijo que el día esperado por él, para que el pueblo estuviera preparado para elegir y cambiar su gobierno, había llegado. Y llegó “la bola” con la no reelección.
Democracia y cultura política
Si la democracia requiere desarrollo de cultura política, ¿qué destino puede tener Oaxaca sin ese desarrollo? Estas asimetrías del desarrollo nacional nos ponen en problemas, al legislar haciendo tabula rasa de las condiciones de todas las regiones del país, sin considerar dichas diferencias.
De pronto la partidocracia mexicana consideró que era hora de estar en sintonía con las democracias avanzadas de otros países e incluir en nuestra vida política la reelección inmediata de diputados, senadores, legisladores locales, alcaldes y regidores. Anteriormente éstos podían reelegirse pasando un periodo de gestión, ahora es consecutiva. Sólo falta la de gobernador y presidente de la república.









