.- LXIII Legislatura, decadencia plena
Cuauhtémoc Blas
Cada tres años la evaluación de las legislaturas oaxaqueñas son más patéticas, parece una compulsión por descender. No hay siquiera un mínimo pudor, ya ni se cuidan de aparentar decencia, como dice Jorge Zepeda. Al dejar de tener vigencia ese concepto, la dinámica se ha tornado cada vez más decadente.
El Informe Legislativo 2018 elaborado por el Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO), consigna que este Congreso oaxaqueño de infausta memoria gastó 342 millones de pesos más de su presupuesto aprobado.
De los 397 millones de pesos de presupuesto anual aprobado para el ejercicio de esta legislatura, extrañamente aumento su gastó a 739 millones de pesos, ¡87 por ciento más de los autorizado!, ya mero dobleteaban, no tienen medida. Es un agravio de escándalo para la ciudadanía. No debe pasarse por alto, hay que exigir que se aclare, que devuelvan esos millones y millones.
Además, esta LXIII legislatura ha sido la de mayor falta de transparencia en el ejercicio de los recursos, gastaron a su arbitrio lo destinado a servicios personales y en adquisiciones y servicios generales. De licitaciones ni hablar. La presidencia de dicho Congreso en manos de María de la Nieves Fernández anunció desde el principio este desastre, colocar en cargos delicados a políticos viejos conocidos por su corrupción, no deja duda de lo que se quiere, un Congreso indigno, subordinado, y lo tuvieron.









