Cuauhtémoc Blas
El reciente proceso electoral en Juchitán de Zaragoza nos enseña que no puede haber una elección medianamente democrática si uno de los participantes en la contienda tiene en sus manos el poder y el dinero público. No hay democracia sin los principios de equidad, de igualdad y de imparcialidad de las autoridades electorales.
Ninguno de esos principios prevaleció en Juchitán. Ese municipio se dio lo más cercano a lo que durante “la dictadura perfecta” del PRI eran las elecciones de Estado. Toda la estructura del gobierno municipal se volcó a favor del candidato a la reelección y presidente municipal en funciones, Emilio Montero Pérez. Montero obtuvo la presidencia hace tres años con Morena, ahora que ese partido no lo benefició se cambió al PT.












