A días de iniciar el año electoral 2016 en Oaxaca, las señales para la designación de los abanderados de los partidos para gobernador se van aclarando. Si bien en todos los partidos es de pronóstico reservado, en el PRI —que se apresta a recuperar la posición— es donde se complica más la designación.
La versión cada vez más extendida de un arreglo entre el gobernador Gabino Cué y el gobierno federal para que el gobierno del estado regrese al PRI ha preocupado a varios aspirantes de ese partido. Ya lo habíamos comentado, Cué necesita cubrirse las espaldas, después de dejar a Oaxaca devastada, sin obra pública a pesar de haber tenido los presupuestos más altos de la historia y dejar la más estratosférica deuda pública, se apresta a retirarse al grito de “después de mí el diluvio”.
Pero a varios priistas no los alegra esa posibilidad. La reunión reciente de Alejandro Murat con Héctor Pablo, publicitada como acto de civilidad política, fue más un anuncio de cierre de filas contra una decisión que si bien beneficia a su partido, los perjudica a ellos en sus aspiraciones personales. Además, el fallo de la Suprema Corte que perjudica al primero por su escasa residencia en Oaxaca, pone en duda que fuera el beneficiado del supuesto acuerdo Cué-PRI.













