Cuauhtémoc Blas
La legión extranjera que gobierna Oaxaca no tiene para cuando dar siquiera el primer campanazo, como escribió un columnista. No hay obra pública, más que aquellas cuyos recursos quedaron etiquetados desde el sexenio pasado. No hay servicios de calidad, inclusos los mínimos que había del Hospital de Especialidades y Hospital de la Niñez de Oaxaca, por ejemplo, no sólo se han reducido mucho sino están cerrando, como este último.
El Hospital Civil cualquier día se derrumba, ya remontó su vida útil, incluso tiene áreas que ya no se usan, o no se usaban. Desde hace años se hizo el anuncio de que era urgente construir un edificio que lo supliera. Los hospitales iniciados en sexenios anteriores siguen sin culminarse, gente como Martín Vásquez Villanueva que deberían estar enjuiciados, son premiados con cargos.
Hospital de la Niñez, al garete
Lo del Hospital de la Niñez de Oaxaca ha sido algo muy duro, exhibe la insensibilidad de todos, funcionarios y legisladores que se negaron a dar un peso para ese nosocomio. Quedaron abandonados niños con cáncer de todo el estado. Lo más triste, declaró una trabajadora del Hospital, es que los niños que quedaron ahí en el paro están muriendo porque ninguna autoridad ha solucionado la problemática. Aquello de que si las cosas están mal, cuidado que pueden ponerse peor tiene hoy referente en Oaxaca. No hay obra pública, la economía está parada. Es patético como igual que cuando se fue Ulises y llegó Gabino decíamos que ya extrañábamos al primero, ahora parece que extrañaremos al último. Oaxaca, entidad sin desarrollo industria ni agrícola, depende casi por completo de los recursos que manda la Federación, 97 por ciento de los ingresos de la entidad vienen de allá.












