Cuauhtémoc Blas
Tenemos funcionarios estatales cuya carta de presentación ha sido su ineficacia. Al recapitular sus largas carreras surge la interrogante, ¿de qué manera se han sostenido en altos cargos? Desde una administración municipal en Tehuantepec, pasando por la presidencia de Salina Cruz, luego al frente del Congreso local, del Tribunal y de la Secretaría General de Gobierno, como ha sido el caso de Annuar Maffud.
Se impone hasta un análisis psico-socio-político para desmenuzar las características de ese éxito político, inversamente proporcional a la eficiencia esperada en bien de la sociedad. Para adelantar, sólo mencionaremos que, si bien fracasan de manera evidente a ese último respecto, son eficientes para responder a sus patrones, los gobernadores en turno, eso es lo único que les importa y que explica el éxito de esas carreras políticas, forjadas en contra de la atención a las necesidades sociales.
Oaxaca, ingobernabilidad innegable
Aunque no pueden negarse sus habilidades para ponerse en el camino y en buenos términos de los sucesivos poderosos, incluso de gobernadores que han sido adversarios políticos. Esos funcionarios son colocados para llenar el cargo, no con la encomienda de tener iniciativa, ni proponer o invertir en bien de la gente; nada se mueve sin que sea ordenado por el ejecutivo. Mientras más iniciativa tengan, menos están en la gracia del poderoso.
Actualmente, los funcionarios sufren el problema de tener dos jefes y una jefa con quienes han de condescender. Quizá por ello las afectaciones sociales son hoy mayores, pues seguimos con que Oaxaca sobrevive a pesar de su gobernante, y si es más de uno el peso cuesta arriba se triplica.
Somos pródigos en materia de mal gobierno, con la delincuencia acotando la vida de los oaxaqueños, delincuencia de todo tipo, la abierta y la camuflada en organizaciones sociales. Incluso las que dicen representar a los pueblos, que impiden la libre circulación e incluso secuestran a personas. No hay castigo para los infractores, al contrario, el gobierno los premia cuando por fin les da la gana liberar las vialidades.












