Oaxaca se ha medio construido a contracorriente de sus potencialidades. No son la agricultura ni la ganadería sus vocaciones, pero así todos los gobiernos han justificado sus políticas. El diputado Ángel Domínguez revive la necesaria Secretaría de Pesca y Acuacultura, para atender una de las principales vocaciones naturales productivas de la entidad.
En cuanto a agricultura se ha implantado en sexenios anteriores programas exóticos como la producción de uva en Santo Domingo Tonalá, en la Mixteca, y en Santo Domingo Barrio Bajo, Etla la producción de colorante con base en la flor de cempasúchil. Dos ejemplos de esos intentos, a la postre fracasados. El primer programa con el ex gobernador Pedro Vásquez Colmenares y el segundo con Heladio Ramírez López.
En ganadería, desde el sexenio de Pedro Vásquez se intentó “aclimatar” en Oaxaca a un tipo de ganado traído de Europa, en un programa que llamaron Ganado Oaxaca, instalado en el norte del Istmo de Tehuantepec, en Mogoñé, el Rancho de Ganado Oaxaca. Prosiguió la tentativa con Heladio y luego con Diódoro, el más joven de los últimos gobernantes que tuvo en esas estupendas instalaciones su centro de esparcimiento. Hoy abandonado e invadido en el 50 por ciento de su extensión.












