Primera parteEl alcalde juchiteco Alberto Reyna Figueroa cometió su último fraude al frente de su Ayuntamiento el 31 de diciembre de 2007 (el último día de la administración municipal), y convirtió en su principal cómplice a Martín Vásquez Villanueva al inaugurar pomposamente el inconcluso “Hospital de la Mujer Paulina Vásquez” con una inversión de 10 millones de pesos. El hospital sería equipado y operado por la Secretaría de Salud.
Presuntamente el citado hospital contaría con servicio de consulta externa, urgencias, 2 quirófanos y especialidades en ginecología obstétrica, ósea, colposcopía, ultrasonido y mastografía.
En 2008 personal de la propia secretaría de salud corroboró el engaño al encontrar el edificio vacío de mobiliario y los costosos equipos médicos arrumbados en el piso. No había nada más, ni sillas en recepción, ni camas, ni mobiliario de oficina y mucho menos médicos y medicamentos; la inauguración había sido una farsa y el hospital nunca funcionó.
Congreso detecta irregularidadesEn ese mismo año, se detectaron diversas irregularidades en la revisión documental efectuada por la comisión de vigilancia de la ASF de la LX Legislatura de la auditoría 07-D-20043-07-0583 practicada a los Recursos del Fondo para la Infraestructura Social Municipal para la obra FISM-043-001-2007 del ayuntamiento juchiteco sobre el denominado “Equipamiento del Centro de Atención de Enfermedades de la Mujer”.
El documento –en poder de En Marcha-, indica que se adquirieron equipos médicos por 2 millones 138 mil pesos sin que se detallaran los bienes adquiridos por lo que “no existe evidencia sobre las características, concepto, número y tipo de aparatos que se compraron y que debieran existir en dicho centro de atención”.
Además, agrega el informe, “en la visita física se encontraron diversos aparatos médicos en estado de abandono, y se constató que el centro no está en funcionamiento, lo que representa que no existió beneficio a la población en rezago social y pobreza extrema”. Es decir, la obra inaugurada por el ayuntamiento perredista y por el secretario de salud Martín Vásquez Villanueva no sirvió para nada.
Por si fuera poco, se detectó en la misma obra el pago de conceptos no ejecutados por un monto de 300 mil pesos según el documento oficial y como dato extra, cabe mencionar que el terreno donde fue construido el mencionado “hospital” es propiedad privada, sin embargo los Servicios de Salud de Oaxaca autorizaron su ejecución por lo que ahora el propietario reclama el pago de 20 millones de pesos que ni el gobierno estatal ni el municipal pretenden cubrir.
Irregularidades en las regiones: caso ChimalapasSin embargo, las irregularidades no sólo se encuentran en la capital oaxaqueña o en un municipio importante sino en particular en comunidades marginadas de las diversas regiones del Estado.
Habitantes de la comunidad de San Francisco La Paz, perteneciente al municipio de Santa María Chimalapas, ubicada en los límites con Veracruz y Chiapas, se quejaron de que el médico de la clínica inaugurada hace 3 años por el gobernador Ulises Ruiz y por el Secretario de Salud Martín Vásquez Villanueva casi no llega.
“Si contamos los días laborados por el doctor del centro de salud resulta que solamente ha trabajado 3 meses de 7, porque viene, se está un día o dos y se vuelve a ir… por ejemplo el doctor se fue el 18 de diciembre de vacaciones, regresó el 6 de enero y se volvió a ir el 7 porque dijo que tenía vacaciones y siempre presenta oficios de reuniones sindicales para justificarse”, se quejan los pobladores.
Denuncias del edil de Zimatlán
Mientras que en el municipio de Santa Gertrudis Zimatlán, el alcalde Romeo Sixto Hernández Díaz, reclamó airadamente a los representantes de los SSO porque el Centro de Salud de su localidad funciona en pésimas condiciones.
“La gente tiene necesidades, se gestionó la obra pero la constructora COBASA, propiedad de Jorge Bueno no terminó bien, falta luz, cableado, contactos, las lámparas colocadas están fundidas, las paredes agrietadas y además faltan médicos para el servicio nocturno y todos terminan yendo a otro hospital porque el Centro de Salud no opera como debe ser”.
“No sé que esté pasando pero parece que hay protección a la corrupción porque le he reclamado a Jorge Bueno, de COBASA, para que arregle todo lo que dejó mal porque ya se le pagó y contesta: a mí me vale madre, tú no me contrataste”, pero el ayuntamiento aportó 500 mil pesos y la obra costó 1 millón 800 mil pesos pero toda está mal hecha”, explica el alcalde.
Asimismo indicó que la casa de salud de la agencia Barda Paso de Piedra, inaugurada en el 2007 no está funcionando:
“Es de la administración pasada pero la gente está molesta porque los engañaron, dijeron que enviarían equipamiento pero no mandaron nada, ni médico, ni equipo, ni medicina,… no hay nada pero está el cascarón del edificio”, indicó el alcalde Sixto Hernández.
Tuxtepec está presente
Lo mismo ocurre en el hospital Regional de Tuxtepec, cuya construcción inició hace 8 años, durante la administración municipal del actual aspirante a gobernador Eviel Pérez Magaña y no se ha terminado de construir en lo que va de la actual administración.
En fechas recientes según denuncia de los propios habitantes, una parte del edificio construido en obra negra por la empresa COTHESA, se vino abajo por la mala calidad de los materiales empleados, además de que “no se respetaron las normas técnicas para la construcción de hospitales”.
De la misma manera el Hospital Comunitario de Valle Nacional carece de las especialidades anunciadas desde su inauguración pese a que éstas fueron anunciadas desde la inauguración.
Un fraude el Seguro Popular
Aunque los datos que se ofrecieron en la glosa del 5º informe de gobierno del estado de Oaxaca en materia de salud indican que hubo un crecimiento de 3.5 veces más en la afiliación de familias al Seguro Popular, al aumentar de 115 mil en 2005 a 514 mil en 2009 con lo que suman 1.8 millones de habitantes beneficiados, la realidad es otra.
Personal de la Secretaría de Salud en el Istmo asegura que un porcentaje de esas personas afiliadas al Seguro Popular ya contaban previamente con servicios de instituciones como el ISSSTE o Pemex y que “por comodidad y conveniencia” se regis










